12 agosto, 2022

Del Río Virgen, un asesino de saliva y papel

Las acusaciones contra el Secretario técnico de la Jucopo del Senado por el crimen de René Tovar están sustentadas en dichos de militantes. Foto: Saúl Pérez Ramírez

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Roberto Zamarripa // reforma.com

Las acusaciones contra el Secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Senado por el crimen de René Tovar, candidato de MC a la Alcaldía de Cazones, Veracruz, estás sustentadas en dichos de militantes inconformes.

René Tovar

La noche del viernes 4 de junio, dos camionetas Kia y una honda CRV derraparon frente a la casa de René Tovar Tovar, candidato a alcalde por Movimiento Ciudadano (MC). Nativo de Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, pero avecindado desde niño en Cazones de Herrera, Veracruz, René Tovar (también conocido como Remigio) ultimaba aquella noche los operativos de vigilancia del voto a unas 30 horas de los comicios.

Por su casa iban y venían simpatizantes y amigos a todas horas. Era prácticamente la sede de campaña. René, de 36 años de edad, disputaba la alcaldía contra Rubí Trinidad Escalante, esposa de Zenón Pacheco, panista y quien esa misma tarde tenía incómodas protestas frente a su casa porque le culpaban de inducir la compra del voto. Otro rival de René, era Orlando González, conocido como “Landín”, quien había sido Alcalde por el PRD entre 2014 y 2017 durante las peores etapas de violencia en Veracruz.

Con “Landín” vino la inseguridad. Los secuestros aparecieron en Cazones. Un comerciante poblano, que vivía de la venta de verduras en la comunidad fue plagiado entonces; también el dueño de una tienda de materiales de construcción y la dueña de la tienda “Rosita”. Otro plagiado en ese tiempo fue el señor Casiano, papá de René. Su liberación se logró tras el pago de 3 millones de pesos. Dicen que bandas de plagiarios también buscaban a su hijo. Los Tovar se dedican a la venta de hojas de maíz. Don Casiano posee una de las bodegas más importantes de Cazones. René Remigio, al que muchos apodaban “El Hojero”, era el administrador de un negocio por momentos próspero.

El candidato de MC iba entonces contra una reelección disfrazada por parte del PAN y contra la leyenda negra de “Landín”.

La noche del viernes 4, a unas horas de la elección en su casa había bullicio. Una casa de dos plantas pintada de beige ubicada en el barrio La Antena, en la zona de Cabellal 3. Una construcción con columnas estilo palafito que permitía una estancia techada en la planta baja y una terraza superior.

René Tovar atendía en la sala a unas personas que le fueron a pedir ayuda. Omar Ramírez, su coordinador de campaña, salió a recibir a un ingeniero de nombre Daniel, el encargado de emitir los mensajes por redes sociales del candidato. En el exterior estaban Pascual Espinoza, Willi Badillo, Lalo Cruz, Ulises el encargado de traer y llevar el aparato de sonido para los actos de campaña, Margarito, un albañil que era de los más leales colaboradores en los mitines. Adentro estaban Sergio Aldana, el Profesor Santos y Omar Ramírez. Recién había salido Miguel Uribe, el suplente en la planilla electoral. Uribe se metió a su camioneta y prendió el aire frío. Quería matar el tiempo antes de recibir la última orden aquella calurosa noche en la antesala de la elección.

El arribo intempestivo de las camionetas con vidrios polarizados levantó miradas. Un grupo de encapuchados descendió de los vehículos con armas largas, hizo disparos al aire y ordenó a las personas que estaban en la entrada que se tiraran al piso.

“¡Policías federales!”, se escuchó. Un par de los embozados abrió la puerta de la camioneta de Miguel Uribe, le quitó las llaves, le pidió su cartera y le ordenó que se hundiera en el auto, que no viera nada.

“¡Al punto!”, gritaba el responsable del operativo. Un grupo quedó afuera de la casa de René y otro golpeaba a los colaboradores del candidato, les pedían sus carteras y les obligaban a tirarse al piso. Apenas escuchó el escándalo y René fue a ocultarse en una cocineta. El coordinador de campaña, Omar Ramírez quedó atrapado en una estancia y los asaltantes le pidieron guiarlos al segundo piso de la casa para que les dijera dónde estaba el candidato mientras otros elementos buscaban en la planta baja.

“No lo encuentro”, gritaba uno. “¡Maten a alguien para que nos digan!”, gruñía el jefe de la operación. Al profesor Santos y a Sergio Aldana los golpearon para que dijeran dónde se escondía René.

Los disparos, el bullicio, los derrapones asustaron a los vecinos que llamaron a la Policía. El agente municipal Pedro Patiño acudió a la alerta. Conducía la patrulla 3276, una de las cuatro con las que cuenta el municipio. Con él, viajaban sus compañeros Celso Gómez e Isidro García. El total de policías municipales que tiene Cazones es de 30 efectivos y trabajan en turnos de 24 por 24, es decir que ese viernes trabajaban 15 uniformados.

Al llegar al sitio uno de los encapuchados que vigilaba el exterior del domicilio se acercó a la ventanilla donde conducía Pedro. Con voz enérgica le dijo: “ábranse, el asunto no es con ustedes. Váyanse o los matamos”. Pedro atisbó en la oscuridad la situación. Vio el despliegue, las armas largas en alto, sujetos torvos enfundados con chalecos tácticos, todos con el rostro tapado y la inocultable decisión de que harían lo que decían. Pedro se acordó de lo que portaba: un revólver con 6 disparos útiles. El arsenal de toda la Policía Municipal es de 9 armas cortas y dos largas. Suficiente para dar más abrazos que balazos.

El policía dio vuelta en U y ordenó al copiloto Celso que llamara a Roberto Alpirez, el regidor de seguridad y a Isidro García le pidió que llamara a la Guardia Nacional para pedir ayuda. Alpirez les ordena que se retiren y se dirijan mejor a la casa del alcalde Zenón Pacheco porque había un alboroto. Los de la Guardia Nacional prometieron refuerzos.

Adentro seguía la búsqueda de René. Uno de los intrusos gritó desde abajo: “¡Acá está!”. Una llamada a su celular lo delató. Los captores identificaron rápido al tipo robusto que buscaban de 1.78 de estatura y 78 kilos de peso. Ceja poblada, tez morena, poco pelo ensortijado, frente amplia, ojos cafés. Era René.

“¡Si buscan dinero, lo traigo!”, exclamó el candidato vencido, asustado; vestía una camisa a cuadros y un pantalón de mezclilla ceñido con un cinturón café. Estaba rendido. Los encapuchados lo tomaron con violencia y lo sacaron de su casa.

El asesinato

Las camionetas tomaron a toda velocidad rumbo a Poza Rica. Todos los colaboradores de René Tovar que habían sido sometidos, que estaban en el piso, que habían quedado sin sus carteras, algunos golpeados, iban incorporándose poco a poco.

Omar Ramírez fue quien más rápido reaccionó. Corrió hacia la camioneta de René Tovar para ir detrás de los captores. No llamó a la Policía, no pidió ayuda, no incorporó a nadie en la búsqueda.

Unos metros adelante encontró a “El Botas”, un peón de la familia Tovar quien desde niño convivió con René. Lo quería mucho. “¿A dónde vas?”, le preguntó a Omar quien detuvo su marcha. “Se llevaron a René, acompáñame”, le dijo. Luciano Castillo, “El Botas”, subió a la camioneta sin saber exactamente lo que había ocurrido. Ya se enteraría.

René Tovar viajó a la muerte en no más de 10 minutos en una de las camionetas de sus plagiarios. A unos 100 metros del parque de la Asociación Ganadera, en un paraje del poblado de La Guásima, en la zona de Cabellal 1, protegida por el manto de la noche, la caravana de asaltantes se detuvo. Bajaron algunos de los encapuchados y sacaron del vehículo a René, sometido. De inmediato uno de los captores disparó 5 balas de su revólver contra el cuerpo del candidato. Otro hizo tres tiros con una Smith and Weson. Uno más disparó con una AR-15 ya con el candidato en el piso, inerme. Uno de los disparos impactó en el mentón, del lado izquierdo; otros dos penetraron por el brazo derecho, dos más en el abdomen; uno entró a la altura de la cadera.

La acción criminal fue rápida. Tendido, contoneándose, aún con vida, así dejaron a René Tovar.

Sergio Gustavo Ramírez, quien conducía la unidad 98 de un taxi compacto, y hermano de Omar Ramírez, el coordinador de la campaña de René, andaba por el rumbo. Él dice que venía de cenar con su familia en Poza Rica y al llegar a su domicilio en Cazones supo del plagio de René y salió en su búsqueda. A la distancia, cuenta en la declaración ministerial, escuchó 8 disparos por el rumbo de La Guásima y hacia allá se dirigió. Encontró tirado un cuerpo. Vio que era René. Estaba vivo; balbuceaba, se quejaba. Lo subió como pudo al asiento delantero del auto y emprendió rumbo a Poza Rica a buscar un hospital. René jadeaba. “Aguanta”, le decía Sergio mientras aceleraba. “Tú dale”, murmuraba moribundo el candidato. Repetía: “tú dale”; hasta que dejó de quejarse y recostó su cabeza en el hombro de Sergio que seguía su ruta hacia el este.

De repente, Sergio vio en la carretera la camioneta de René Tovar a toda velocidad y distinguió que su hermano Omar la conducía. Hizo cambio de luces; repitió desesperado su alerta. No tuvo respuesta. Aceleró para rebasar pero no pudo hasta que alcanzó en la gasolinera de La Ceiba al vehículo que había parado en el expendio pues Omar acudió a preguntar en el Oxxo contiguo si habían visto pasar el convoy de los plagiarios.

“Aquí traigo a René, viene herido”, dijo Sergio a su hermano. “El Botas” fue hacia el taxi. “¡Qué le hicieron!”, comenzó a gritar Omar descontrolado y le pidió a su hermano que subieran a René a la camioneta para ir al hospital. “El Botas”, lo vio respirar. “Aguanta, no te duermas”, le dijo al tiempo que le sobaba una pierna. René respondió con un movimiento y un balbuceo mientras sangraba por la boca y toda su camisa estaba empapada y teñida de rojo. Lo tendieron sobre la batea de la camioneta y Sergio, el taxista, se despidió. Omar aceleró con “El Botas” a bordo. Demoraron 20 minutos más en llegar a Poza Rica dando vueltas como si Omar se hubiera perdido a pesar de que conocía muy bien las rutas. Acudieron al hospital “San José” donde les dijeron que René estaba muerto y no lo admitirían. Fueron entonces al “Fausto Dávila” y también les dijeron que estaba muerto pero aceptaron pasarlo a urgencias. Eran las 22:45 horas.

Omar llamó a Luciano Castillo y le dijo en voz baja: “si te preguntan donde lo encontramos, dices que fue en el Cabellal 1”. Luciano quiso interrumpir. Omar no lo dejó: “no quiero involucrar a mi hermano”.

Ganador

Los funerales fueron el sábado. Los dirigentes de Movimiento Ciudadano, encabezados por el líder estatal Sergio Gil Rullán fueron a dar el pésame a familiares. En un megáfono fue amplificada la llamada telefónica de Dante Delgado donde reseñaba a los dolientes otros crímenes en contra de sus candidatos como el ocurrido en Sonora, con Abel Murrieta. Tras el protocolo, los líderes apresuraron los trámites para sustituir formalmente ante el instituto electoral veracruzano a René Tovar. Tenían hasta las seis de la tarde de ese sábado para hacerlo.

Convocaron a un puñado de allegados en la casa de Humberto Téllez, muy conocida porque está junto a la parroquia, en la calle de Reforma número 30, esquina con Vicente Guerrero.

Ahí llegaron Miguel Uribe, suplente de René en la planilla municipal, Laura Hernández inscrita para ser síndica, Nimbe Rebollo, Rolando Garcia, aspirante a regidor, el doctor Rodolfo Quiroz, Abigail Aldana, el anfitrión Héctor. Sergio Gil explicó la premura dado el plazo fijado por el instituto electoral para formalizar el relevo y el doctor Quiroz habló sobre la necesidad de llegar a un acuerdo expedito. Ya iniciada la junta, apareció José Manuel del Río Virgen, brazo derecho de Dante Delgado, líder de MC, responsable de la comisión de candidaturas del partido y tácito jefe del partido en Veracruz.

Los compañeros de René Tovar propusieron que la planilla debiera quedar como estaba registrada y por tanto Miguel Uribe quedaría en automático como candidato a Presidente Municipal. Del Río les dijo que no era así de sencillo. Que si Miguel Uribe sustituía en la candidatura a René tendría que renunciar a la suplencia para ser inscrito como candidato titular lo que podía implicar una demora que los pusiera fuera de tiempo para inscribirlo. “Se tardaría en el sistema”, cuentan que les dijo.

El doctor Quiroz propuso a Omar Ramírez, dado que era el coordinador de la campaña.

Del Río propuso quedarse con dos opciones: Uribe y Omar. Y dio alternativas. Si no queda Omar pueden darle la pluri; si queda Omar luego renuncia para que suba Uribe. Pidió que le permitieran a la Comisión de Candidaturas de MC tomar la decisión final entre ellos dos considerando quien cumplía los requisitos y tenía mejores posibilidades de registro.

Y escribió rápidamente en una hoja en blanco un acuerdo que quedó firmado en una hoja por los presentes. Un texto manuscrito que decía: “Reunidos en el local de la calle Reforma # 30 esquina con Vicente Guerrero se reunieron Miguel Ángel Uribe Foraly y Omar Ramírez Fuentes para turnar sus curriculums vitae a la comisión de candidaturas y esta con base en las facultades estatutarias que tiene designe al candidato sustituto a nuestro candidato Remigio Tovar Tovar; estamos absolutamente de acuerdo y aceptamos la decisión que tome Movimiento Ciudadano. Atentamente, aceptamos de conformidad” y vienen regadas al calce las firmas de Uribe y Ramírez y como testigos varios de los asistentes.

La dirigencia de MC hizo los ajustes de manera apresurada. Tenían la elección en la bolsa e incluso el voto emotivo, compasivo, por el asesinato de Remigio catapultaría la votación por el partido naranja. Hicieron el ajuste ante la autoridad. Los papeles que estaban listos para cumplir los requisitos legales del cambio eran los de Omar. Parecía obvio que nadie tuviera sus papeles listos para ser inscrito en dos horas como candidato a Alcalde, como una constancia de residencia emitida por el municipio que ese día no laboraba. Sin embargo, Omar Ramírez si tenía esa constancia. Se la habían expedido el 1 de junio, tres días antes del asesinato y cinco días antes de la elección. Nadie, salvo él, saben porque la tramitó.

La rapidez con la que tuvo sus papeles le ayudó. La Comisión de Candidaturas de MC, a la que le fue delegada la responsabilidad de designar al reemplazante de Tovar, se inclinó por Omar Ramírez. Así quedó asentado y aprobado en la sesión del consejo general del instituto electoral la noche del sábado 5.

La elección transcurrió entre tensiones el domingo 6. Como el Cid, desde la tumba René Tovar arrasó con casi la mitad de los votos en su favor. “Landín” y la esposa de Zenón habían sido derrotados contundentemente. En Cazones, sin embargo, no sabían por quién estaban votando. No sabían que al votar por René elegían a Omar.

El 11 de junio, ya con los resultados favorables en la bolsa, fue convocada una reunión que Del Río Virgen encabezó a regañadientes. El círculo cercano a René Tovar reclamó por qué había decidido la comisión de MC por Omar y no por Miguel Uribe.

La extraña mezcla de duelo y tristeza con el sabor del triunfo holgado en la elección no dejaba quietos a los protagonistas de la elección. Uribe increpa y reclama a Del Río: por qué fue designado Omar.

Del Río, según los testimonios, le replica a Miguel y le dice que “no parece hombre”. Eso prende los ánimos. Del Río Virgen les dice que ya no hay nada que hacer; intenta persuadir y dice que la premura obligaba a una decisión. “Colaboren con Omar. Vamos para adelante”. No aquietó. La reunión se fue poniendo más tensa.

Del Río quiso atajar: “¿qué quieren? ¿Qué haya más muertitos?”

Los amigos de René Tovar bajaron la guardia. Salieron molestos del encuentro.

Omar

La Fiscalía de Veracruz puso celeridad en las indagatorias del crimen en Cazones. Apresura interrogatorios y encuentra rápidamente las fisuras políticas y los enojos por la designación de Omar Ramírez en lugar de Miguel Uribe.

El 23 de junio, en la conferencia mañanera, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, informa sobre Cazones. “¿Se acuerdan del asesinato de un candidato en Veracruz? Bueno el responsable del asesinato era su jefe de campaña para él quedarse como candidato y ganar. No queremos eso. Esos horrores”, dijo.

Se le adelantó a todos. Horas después se informó en Veracruz, oficialmente, que Omar Ramírez había sido detenido acusado de fraguar el crimen junto con Gustavo “N”, en realidad, su hermano Sergio, el taxista que rescató a René Tovar maltrecho y herido en La Guásima.

En la averiguación penal la Fiscalía tiene un testimonio que ya no aparece en sus conclusiones pero que parece dar pistas de las actividades de Omar Ramírez. Un allegado a René Tovar declaró ante la Fiscalía que quien fuera el coordinador de la campaña de Movimiento Ciudadano fue durante mucho tiempo el encargado de cobrar la cuota del crimen organizado a la familia del ahora occiso. Omar exigía un peso con 50 centavos como cuota para el crimen por kilo de hoja de maíz vendido por la familia Tovar que como era sabido expendían toneladas del producto.

Después, el método de extorsión cambió. El propio vendedor debía enviar una fotografía del camión cargado y el ticket de la báscula y sobre ese resultado darle su cuota al grupo criminal. Se les asignaba un número celular al que debían reportar sus ganancias.

En el expediente también se incluye una inculpación contra Omar a quien acusan de recibir visitas de criminales como cuando fue visitado en su domicilio días después de la elección por sujetos que viajaban en una camioneta blanca “y le cobraron piso y arregló papeles rápido”, dice la versión asentada en el expediente.

Omar Ramírez fue detenido el 23 de junio e ingresado a un penal de Oaxaca y conforme versiones de la defensa de José Manuel del Río Virgen, se acogió a un criterio de oportunidad para aportar más datos sobre el asesinato de Tovar. Él habría dicho que José Manuel del Río era el autor intelectual del asesinato de René Tovar.

Del Río

José Manuel del Río Virgen se desempeñaba como Secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Senado. Ricardo Monreal, el titular de esa junta, senador por Morena, le asignó esa función. Conoce desde hace mucho tiempo a Del Río quien a pesar de ser de un partido distinto a Morena, era considerado un servidor leal, eficiente y comprometido. Además, significaba un acuerdo político con Dante Delgado, el líder de MC, para llevar la fiesta en paz en el Senado.

Las indagatorias en contra de Del Río de parte de la Fiscalía veracruzana iniciaron el 5 de julio. Diversos informes sobre su patrimonio, sobre sus actividades e interrogatorios específicos a sus colaboradores y sobre todo a los cercanos de René Tovar inquiriéndoles sobre las responsabilidad que tuvo Del Río en la designación de la candidatura en Cazones, fueron abultando la carpeta de investigación.

Con Omar Ramírez en la cárcel, la indagatoria fue enfilada directamente hacia Del Río Virgen. La Fiscalía no ha presentado aún a los autores materiales del hecho; a los integrantes del comando que asaltaron la casa de René Tovar el viernes 4 de junio pero si tiene, según su indagatoria, a los orquestadores del crimen.

La orden de aprehensión del 9 de diciembre dice directamente: “José Manuel del Río Virgen, al tener un alto cargo en el partido Movimiento Ciudadano, planeó el hecho delictivo sirviéndose de los autores materiales así como de los partícipes del delito, ello con probable finalidad de designar como candidato a la Alcaldía de Cazones de Herrera, Veracruz, a Omar Ramírez Fuentes, con quien ya podía haber existido contubernio para tal hecho”.

La Fiscalía sostiene que Del Río invitó a Omar a integrarse a MC y lo consideró un operador político de confianza.

Según la propia Fiscalía, para Del Río “era necesario establecer que la muerte de Remigio Tovar sucediera antes de la jornada electoral para tener las facilidades de elegir a quien fuese uno de los partícipes del delito para suplirlo y crear la posibilidad de justificación para simular y hacer creer que dicha designación se llevó a cabo en acuerdo con la planilla del finado”.

La historia que teje la Fiscalía establece que Del Río simuló con su presencia el día 5 de junio dar el pésame a familiares de René Tovar cuando lo que en realidad pretendía era imponer a Omar Ramírez.

Para ello, dice el expediente, era necesario que hubiera un documento firmado por los integrantes de la planilla que encabezaba Tovar. Ese documento es el manuscrito redactado por Del Río Virgen donde compromete a Miguel Uribe y a Omar Ramírez a entregar sus currículums para ser considerados como posibles candidatos de relevo. Ese papel que redactó apresurado Del Río Virgen se constituyó en el cuerpo del delito.

Landín

La noche que mataron a René Tovar, un grupo de pobladores protestaba frente a la casa de Zenón Pacheco, el Alcalde panista, a quien acusaban de no cumplir con una obra en la población de Rancho Nuevo, y también de ofrecer dinero a cambio de votos.

Basilio Bernabé encabeza a los rijosos. Cuando corrió en el pueblo la versión de que habían matado a René, la turba volvió a encenderse e inculparon al Alcalde por el crimen.

Guadalupe Rubí Trinidad, la esposa de Zenón, candidata panista a sucederlo en la Alcaldía y rival de René, fue sacada del domicilio por policías y llevada a Poza Rica mientras los reclamos continuaban. Los rumores esparcidos eran que Zenón había tenido previamente una reunión secreta con el candidato del PRD, Orlando González, “Landín”, para convencerlo de que declinara en favor de su esposa Rubí. Le daría una buena cantidad de dinero para persuadirlo. Además, Zenón le daría al ex Alcalde priista Jorge Arturo Zardoni la tesorería municipal.

El grupo de inconformes estaba convencido de que Zenón no quería que René Tovar llegara a la presidencia. Lo que parecía extraño es que ese mitin ocurriera a la misma hora del plagio y crimen del candidato de MC. Toda la Policía Municipal fue destacada en la casa del Alcalde para salvarlo de la turba con órdenes de no interesarse en el asunto de Tovar.

Efectivos de la Guardia Nacional también atendieron el asunto afuera de la casa del Alcalde. Sobre las dos de la madrugada, ya del sábado 5, Omar Ramírez, el coordinador de campaña de Tovar se presentó en la casa del Alcalde. Apenas venía de dejar muerto a su colaborador. Junto con una mujer de nombre Lucy habló con los manifestantes y luego encaró a Zenón. Le dijo que debía renunciar a su cargo y con eso la gente se iría de su casa.

Zenón Pacheco se negó. Le ofrecieron resguardo en una agencia municipal, para evitar a la turba. Le ayudaron a salir efectivos de la Guardia Nacional y policías municipales. Resguardado tras las rejas de la agencia municipal, Zenón recibe de Omar Ramírez una carta donde le llevaban redactada su renuncia. Le piden que la firme para que lo dejen en paz. El Alcalde se niega. Durante la madrugada del sábado centenas de personas piden al Alcalde que renuncie. Zenón Pacheco intenta otra negociación. Pide que le lleven a la persona que le acusa de entregar dinero a cambio de votos y si lo confirma en su cara, dimite. Le llevan a una señora que ante él niega haberlo visto en el ofrecimiento de dinero. Se desiste. A las 6 de la mañana del sábado Zenón Pacheco es liberado y regresa a su casa solo para cambiar de ropa y escapar con su esposa a Poza Rica. Omar Ramírez también se retira con la gente para participar después en el sepelio del candidato Tovar.

Un extraño incidente en medio de la tragedia.

La Fiscalía veracruzana no hizo mucho por ahondar en este tema. La posibilidad de que la protesta contra Zenón fuera un distractor orquestado en el momento que mataban a René Tovar. O quizás fuese una auténtica protesta de ciudadanos nerviosos ante la inminencia de la elección.

Otro cabo suelto es la declaración de un testigo protegido –allegado a René Tovar– quien afirma haber recibido mensajes por WhatsApp donde un sujeto de nombre Alán Antonio, y quien trabaja para “Landín”, le pregunta: “¿cómo quedó René?”, en referencia al resultado electoral. El mensaje fue el lunes 7 de junio, un día después de la votación. Al día siguiente envía otro mensaje: “Allá en Cazones el que mató a René fue gente del patrón; escuché que Landín les ofreció dinero”

La captura de pantalla de esos mensajes del teléfono 767 679 1936 constan en el expediente. No es la úunica referencia en contra de “Landín”.

En su declaración ante la Fiscalía, Casiano Tovar, padre de René, informa que la tarde del viernes 5 de junio se encontró a dos conocidos que eran colaboradores de “Landín”. Uno de ellos de nombre Aldo Santiago. Otro de nombre Gustavo. Los tipos lo pararon en el camino y le dijeron que “por ningún motivo” su hijo René llegaría a la Presidencia Municipal.

“Ellos son gente de “Landín”, ratifica el padre de René Tovar.

Una evidencia más es el papel de un taxista conocido como “El Chaval”. Varios testigos informaron a la Fiscalía que dicha persona pasó horas antes del plagio frente a la casa de René y preguntó a quienes estaban en el exterior sobre el número de personas que estaban en el interior del domicilio. Lo hizo en tres ocasiones entre las cinco de la tarde y las 8 de la noche. “El Chaval” era conocido como un allegado de “Landín” y así lo establecen los declarantes ante la Fiscalía.

En el expediente que acusa a José Manuel del Río Virgen no aparece ninguna pesquisa sobre “Landín”, el Alcalde Zenón Pacheco o indagatorias contra grupos de extorsión del crimen organizado. La vertiente es política. Del Río lo quería matar aunque no aparezca en ninguna parte del expediente declarante alguno que lo sostenga con todas sus letras o lo culpe del crimen como si otros culpan a “Landín” o incriminan a Zenón. Su delito: tomar una decisión apresurada para designar al sustituto.

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