25 mayo, 2022

Minan reserva para obras de Tren Maya

Desde 2020, la Semarnat aprobó la extracción de 7 millones de metros cúbicos de roca volcánica de la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, en Veracruz. Foto: Especial

Nayra Rivera // reforma.com

Con autorización oficial, empresas extraen toneladas de roca volcánica en el ejido de Balzapote, dentro de la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, en Veracruz, para llevarla a la Península de Yucatán donde se emplea en la construcción del Tren Maya.

En noviembre de 2020, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó la extracción de siete millones de metros cúbicos de roca volcánica mediante el permiso 30VE2020ID107.

La dependencia federal aprobó la extracción a pesar de que en 2014 la misma Secretaría había negado una solicitud similar de una empresa que buscaba extraer el material para emplearlo en la ampliación del puerto de Veracruz.

El daño en la zona de la Biósfera es incalculable, señalan ambientalistas que trabajan en esta área del sur de Veracruz y que en 2014 presionaron para que la Semarnat negara el permiso y se frenara la extracción bajo el lema de “la roca no se toca”.

Eduardo Álvarez Ríos, integrante de la Asociación de Defensores del Medio Ambiente de Los Tuxtlas (DEMATAC), explicó en entrevista que en esta ocasión no pudieron impedir las obras debido a que la empresa empezó “poco a poco”, como un robo hormiga.

Primero, dijo Álvarez Ríos, trajo una a una las máquinas, más tarde, comenzaron a realizar trabajos en partes no tan visibles del cerro, hasta que pronto se empezaron a notar los faltantes.

“No se pudo hacer nada porque no nos notificaron y todo fue muy rápido”, dijo Álvarez en entrevista con REFORMA.

Cuando los activistas cuestionaron a Kathia Andrade Escobar, directora de la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, sobre por qué se permitió, ella se limitó a responder que Semarnat había autorizado, así como los ejidatarios de la zona.

“No podemos ir en contra de un permiso que da la misma Secretaría y la otra es que los pobladores son los dueños del predio y dieron su consentimiento, para una MIA (Manifestación de Impacto Ambiental) son muchos los procedimientos y largos, nosotros pertenecemos a la Semarnat y la ley dice que si se aprueban los permisos se puede hacer la obra”, les respondió Andrade.

El permiso aprobado entró en evaluación por la Semarnat el 26 de noviembre de 2020, tres meses después de la salida de Víctor Manuel Toledo Manzur, ex Secretario que renunció tras la filtración de audios en los que criticaba algunos de los proyectos de infraestructura que impulsa el Presidente López Obrador.

La reserva de la Biósfera de los Tuxtlas tiene 155 mil hectáreas. Su fauna está compuesta por 565 especies de aves (40 por ciento son aves migratorias de Norteamérica), 139 especies de mamíferos, 166 especies de anfibios y reptiles, 109 de peces y mil 117 especies de insectos.

“Uno de los cerros que están saqueando aún conservaba bastante selva y selva virgen, con mucha fauna, mono aullador, y no sé qué fin haya tenido toda esa fauna, la vegetación fue desechada”, lamentó Eduardo Álvarez.

Además, explicó, los cerros sirven como barrera para aminorar los daños de ciclones y huracanes, por lo que al desproteger la zona, las personas que viven la costa podrían sufrir afectaciones graves.

Aclaró que no se dañará toda la reserva, sin embargo, la deforestación que se lleva a cabo en los cerros para la entrada de maquinaria provoca erosión en el suelo, por lo que el agua de las lluvias no queda retenida y se incrementa el riesgo de inundaciones en las partes bajas.

Además de que se daña el ecosistema de diversas especies endémicas que son incapaces de readaptarse en otro ambiente.

“Con la naturaleza no hay premios ni castigos, hay consecuencias, no hay vuelta de hoja”.

La extracción es supervisada por la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA) de Veracruz, a cargo de Sergio Rodríguez, quien confirmó que la roca es enviada a Progreso, Yucatán, y es extraída de tres bancos ubicados en la región.

“Está siendo utilizada, de acuerdo con la conformación del tipo de roca, que es dura, se usa para el tipo de actividades económicas, como los puertos, y en este caso para el Tren Maya, les hacen pruebas de dureza y se les piden cierto volumen, tamaño, para cumplir con los estándares”, aseguró.

Son tres las empresas que se encuentran realizando explotación, una de ellas, aseguró el funcionario, fue suspendida por no firmar acuerdos para resarcir el daño ambiental.

Rodríguez negó problemas con los pobladores, pues el proyecto genera derrama económica.

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