25 mayo, 2022

Los ventiladores de la 4T: caros y malos

De acuerdo con expertos, los ventiladores no funcionan adecuadamente y fueron muy costosos. Foto: Especial

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Israel Sánchez // reforma.com

Diseño insuficiente, entrega incompleta y doblemente caros. Los ventiladores mecánicos Ehécatl 4T, que el Gobierno presume como salvadores de vidas en riesgo durante la pandemia de Covid-19, distan mucho de haber sido una panacea en esta crisis.

Aun cuando el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) calificara su creación -junto con la de Gätsi, ventilador desarrollado en colaboración con la empresa Dydetec- como una acción que “fortalece la independencia tecnológica de México”, bastó con que llegara a manos de los expertos médicos para que las fanfarrias desafinaran.

Y es que desde sus primeros días en circulación por diferentes hospitales del País, el ventilador gestado por el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) comenzó a cosechar malas críticas, principalmente por su presunto incumplimiento de las características necesarias para el correcto apoyo mecánico ventilatorio de pacientes con síndrome respiratorio agudo severo (REFORMA 23/01/2021).

La razón de esto, exponen especialistas consultados por este diario, es su sencillo diseño de bolsa autoinflable -también conocida como ambu bag-, como las usadas en labores de resucitación.

“Las usamos (en emergencias), dando mínimo entre 18 y 20 pulsaciones por minuto, que son las veces que respiraría una persona, fisiológicamente. Pero en un paciente que tiene hipoxia o disminución del oxígeno circulante, una hipoxemia, ese tipo de aparatos realmente no nos va a servir de nada, no le vamos a aumentar la presión de oxígeno a ese paciente”, describe el médico Daniel González, adscrito al Hospital Real San José, en Zapopan, Jalisco.

“Entonces, un paciente con Covid, que tiene una restricción del ingreso del flujo de oxígeno, una disminución de la presión de oxígeno, si le metes aire con el ambu no le estás ayudando en absolutamente nada. El Ehécatl 4T es simplemente un ambu con un aparato que hace la acción de una mano que cierra la bolsa”, continúa el especialista, quien viera este ventilador en el Hospital Regional de Morelia del ISSSTE.

Como explica el médico internista José Antonio Ybarra, del Hospital General Regional 72 del IMSS, una parte sumamente importante de la ventilación mecánica es poder monitorizar de manera adecuada los volúmenes y presiones de aire, para prevenir un potencial daño a los pulmones del paciente.

“En el Ehécatl 4T, que su mecanismo de acción es a través de un ambu, de una bolsa con reservorio, el monitoreo adecuado de las presiones y los volúmenes no se puede hacer de una forma exacta o confiable, y eso es lo que hace peligroso el uso de esos dispositivos”, asegura el médico, que conoció el ventilador de Conacyt en el Hospital General de Tláhuac, también del ISSSTE.

“Cuando tienes un paciente grave con Covid necesitas manejar una fracción inspirada de oxígeno del 100 por ciento. Dudo mucho que (el Ehécatl 4T) se pueda programar adecuadamente para ello”, continúa.

“Es, francamente, muy difícil que se pueda lograr así, con un mecanismo con una bolsa nada más, que está ahí apachurrando el sistema mecánico”.

De acuerdo con el Cidesi, el Ehécatl 4T basa su principio de operación en “un sistema de control por microprocesador para definir la magnitud y velocidad de la presión aplicada a una bolsa auto inflable”.

“La unidad de control que posee este equipo tiene la capacidad de calcular y aplicar las funciones necesarias para impulsar la ventilación mecánica controlada durante los ciclos de ventilación en los pacientes intubados”, se lee en el “Anexo técnico 2: Esquemas de control”, con que dicho Centro Público de Investigación respondió a la solicitud de información, con folio 330003822000002.

El dispositivo, asegura el Centro, opera con siete diferentes modos ventilatorios para la atención de pacientes totalmente sedados o con capacidad de iniciar y terminar su respiración: Controlado por volumen (VCV); Controlado por presión (VCP); Asistido controlado por volumen (A/VCV); Asistido controlado por presión (A/VCP); Sincronizado intermitente mandatorio (SIMV) con presión soporte (PSV); Volumen Garantizado (VCP-VG), y Espontáneo con presión soporte (PSV).

Para ser aprobado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el Ehécatl habría sido sometido a pruebas preclínicas en porcinos por parte de un grupo de trabajo de la Universidad de Guadalajara, así como en un pulmón artificial a través del Departamento de Ingeniería Biomédica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

¿Atención por miles?

A pesar de la discrepancia entre lo que los creadores del Ehécatl 4T sostienen que puede hacer y lo que los especialistas médicos atestiguaron en la práctica, el Gobierno asegura que tanto este ventilador como Gätsi han servido para la atención de 15 mil 510 pacientes en 85 hospitales públicos, y ambos suman arriba de un millón 95 mil horas de uso.

Tales cifras, compartidas por Elizabeth García Vilchis el pasado 26 de enero en la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador, no sólo resultan exageradas a percepción de los médicos consultados, sino que tampoco cuadran con datos del propio Cidesi, que afirma haber distribuido, entregado, validado e incluso ofrecido capacitación sobre el uso de 468 ventiladores (de 500 manufacturados), de agosto de 2020 a octubre pasado.

“Se tiene ratificación del personal médico nacional de haber atendido a 148 pacientes con diversos padecimientos respiratorios, entre ellos Covid-19”, se lee en el “Anexo técnico 5: Logística”, con fecha del 8 de noviembre pasado, apenas un par de meses antes de lo dicho por García Vilchis, pero muy por debajo de los presuntos miles de pacientes atendidos.

En su libro ‘A la mitad del camino’, publicado en septiembre pasado, el Presidente López Obrador presumía que tanto Gätsi como Ehécatl 4T “han atendido a más de 6 mil 300 pacientes mexicanos en riesgo por Covid-19 en 81 hospitales públicos del País”. Cifra menos elevada, pero aún muy por arriba de los 148 pacientes de los que Cidesi tuviera conocimiento en noviembre.

“Yo estuve en varios hospitales durante el pico del Covid: en el IMSS, ISSSTE Guadalajara, y te puedo asegurar que no vi ninguno de esos ventiladores en ningún otro lugar (además de en Morelia). No sé si en otras ciudades a lo mejor sí le dieron un poco más de uso, pero lo dudo, porque nadie que sepa de esto los usaría”, considera el médico Daniel González.

¿Y dónde están?

El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), según respondió a la referida solicitud de información el subdirector de Planeación del Cidesi, Carlos Vargas Navarro, es el apoderado y responsable sobre la asignación, distribución y entrega de los ventiladores Ehécatl 4T dentro y fuera del territorio mexicano.

Tal dependencia habría distribuido 318 de estos dispositivos a 30 unidades hospitalarias del ISSSTE y de la Secretaría de Salud en 14 entidades del País. Aunque, hasta noviembre pasado, seguía pendiente la entrega de 103 unidades en dos Hospitales Generales de CDMX: 30 para el de La Villa, y 73 para el de Topilejo, de acuerdo con los mencionados anexos técnicos.

Ambos hospitales capitalinos están entre los que concentran mayor asignación de equipos, además del Hospital General de Tláhuac, con 48 dispositivos entregados en diciembre pasado.

Otras unidades del ISSSTE en entidades como Nuevo León o Nayarit recibieron cada uno 14 ventiladores; a Veracruz, Michoacán, Sinaloa o Jalisco llegaron lotes de 10 equipos; mientras que en Guerrero, Chiapas, Tlaxcala o Querétaro llegaron de 5 a un solo ventilador.

Por otra parte, 150 ventiladores fueron a dar a 33 hospitales de 16 Provincias de Cuba, como donación por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) apoyó en el traslado de esos ventiladores hasta el Puerto de Veracruz, desde donde fueron transportados por vía marítima a la República de Cuba y recibidos por el Servicio Técnico de Equipamiento Médico de La Isla, detalla Cidesi.

Finalmente, 32 equipos más -para un total de 500 ventiladores manufacturados e identificados con los números de serie VME/2020/SV1/0001 al VME/2020/SV1/0500- permanecían en resguardo: seis en el almacén central del ISSSTE; 23 en el almacén del Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav) y tres en Cidesi sede Querétaro.

¿Cuánto costaron?

Durante la presentación pública de sus dos ventiladores, el 14 de julio de 2020, Conacyt informó que ambos se desarrollaban con una inversión total de 259 millones 891 mil pesos -32.5 millones por parte del Consejo, y 227 millones 391 mil pesos procedentes del Insabi y la Secretaría de Salud-.

Posteriormente, en respuesta a la solicitud de información 1112100002620, Cidesi precisó que el solo costo de Ehécatl 4T ascendía a 111 millones 960 mil pesos.

De ello, 33 millones 140 mil pesos corresponden al rubro “333 Servicios externos”, cuya justificación es la contratación de la empresa Zodiac Aerospace para la fabricación, montaje y prueba del ventilador mecánico desarrollado por Cidesi.

“Contratación de servicios para la manufactura de piezas mecano-soldadas, acabados superficiales, tratamientos térmicos, así como diferentes proveedores de servicios para la manufactura en serie de los ventiladores mecánicos, entre otros servicios”, puntualiza el desglose financiero compartido por la vía de transparencia.

Asimismo, tal recurso habría cubierto “pruebas con porcino, maquila de tarjeta CYDETEC, gastos de importación exprés y gastos de algunos maquinados faltantes”.

El resto de los 111.9 millones se completa con los 78 millones 820 mil pesos del rubro “340 Gastos de operación”, cuya justificación menciona: “Lote de rodamientos, tornillería, etc. para 500 unidades de un ventilador mecánico. Componentes mecánicos y electrónicos para 500 unidades”.

Ahora, la respuesta de Carlos Vargas Navarro, subdirector de Planeación del Cidesi, a la solicitud de información 330003822000002 refiere que la fuente de financiamiento de Ehécatl 4T fue el Fondo FORDECYT-PRONACES del Conacyt, así como las aportaciones concurrentes realizadas por el propio Centro Público de Investigación al proyecto.

Aquí ya se aprecia un aumento de los 111.9 millones iniciales a 125 millones 460 mil pesos aportados por Conacyt. Esto debido a que el rubro “333 Servicios externos” ascendió a 40 millones 140 mil pesos; y el rubro “340 Gastos de operación”, a su vez, ascendió a 85 millones 320 mil.

Por su parte, Cidesi desembolsó 9 millones 431 mil pesos para “Horas de ingeniería”, y 2 millones 997 mil 862 pesos para el referido rubro “333 Gastos de operación”.

Todo lo cual representa un total de 137 millones 888 mil 862 pesos invertidos en el desarrollo de Ehécatl 4T.

Haciendo el cálculo, sin tomar en cuenta el recurso aportado por el Insabi para este dispositivo, arroja que cada ventilador tuvo un costo de 275 mil 777.724 pesos. Básicamente, el doble de aquellos 137 mil pesos que la directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, anunciara originalmente que costarían.

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