25 mayo, 2022

Arman túneles y ordeñan gas

Más de mil militares desplegados en Hidalgo reciben en promedio cada 15 minutos una alerta de tomas clandestinas en los 327 kilómetros de ductos que protegen de los huachicoleros. Foto: Yarhim Jiménez / Especial

Alhelí Lara y Khalid Osorio / REFORMA / Especial

Bandas dedicadas al robo de Gas LP y de gasolinas en Hidalgo ahora construyen túneles para ordeñar los ductos de Pemex sin ser detectados por las autoridades.

Militares desplegados en los operativos en esa entidad explicaron que los delincuentes construyen los túneles para poder perforar desde abajo los ductos y conectar las mangueras de extracción que llevan los combustibles hasta 800 metros más lejos del punto de ordeña.

“Hacen el túnel dentro del terreno y lo apuntalan con maderas para que pueda soportar el peso de la tierra y puedan seguir trabajando por más tiempo. Utilizan el espacio mínimo indispensable para que los delincuentes se introduzcan, pongan la toma, saquen la manguera y puedan seguir trabajando”, explicó un mando militar asignado a un patrullaje en el Municipio de Cuautepec de Hinojosa.

“Ponen la toma clandestina por los lados o por debajo para que las autoridades y el personal militar tarden más tiempo en detectarla”, precisó el mando militar durante un recorrido.

En territorio hidalguense, las bandas de huachicoleros asedian más de 300 kilómetros de los ductos Tuxpan- Tula, Tuxpan-Azcapotzalco, Tula-Salamanca y el de Tula- Azcapotzalco.

Incluso los militares advirtieron que ahora ya no solo se instalan tomas clandestinas en zonas rurales, como en Tlahuelilpan -donde murieron 137 personas en la explosión de una toma en 2019-, sino también en lugares ampliamente poblados donde construyen los túneles cortos e incluso llevan las mangueras a través del drenaje.

Con esas nuevas técnicas, los piquetes a ductos de Pemex en Hidalgo aumentaron en un 23 por ciento al pasar de 4 mil a casi 5 mil de 2020 a 2021, según registros de la empresa petrolera.

Otra acción detectada es la colocación de mangueras de tres cuartos de pulgada entre la toma clandestina, que es cubierta con loza, hasta un predio donde se lleva a cabo el llenado de tambos con capacidad de hasta 220 litros.

“Operan de noche, normalmente perforan el ducto donde la vigilancia militar o de la Guardia Nacional o de Seguridad Física de Pemex se deja de hacer por largos periodos de tiempo; perforan el ducto mediante un sistema artesanal que ellos tienen y después le colocan niples, una válvula de alta presión y una manguera para echar a andar el robo”, añadió el mando.

Actualmente, en Hidalgo están desplegados mil 87 militares de seis Batallones de Infantería y otro más de la Guardia Nacional, apoyados por el sistema electrónico de monitoreo a ductos de Pemex en el que también participa personal militar.

El patrullaje comprende al menos 12 municipios y reciben un promedio de 15 alertas al día.

Por otra parte, los militares desplegados en Hidalgo para combatir estos delitos advirtieron que, además de la relativa facilidad, esa actividad ilícita requiere de poca inversión, lo que incentiva el robo.

“Habitantes de los poblados por donde cruzan estos ductos realizan tomas clandestinas por la relativa facilidad y el bajo costo que representa su instalación”, advirtió un mando militar durante un recorrido.

Un taladro manual, un niple, una válvula, mangueras y tambos es lo único que necesita un huachicolero para extraer gasolina de un ducto de Pemex.

Si nota la presencia de autoridades, advirtió el mando militar, abandona la toma clandestina y espera un mejor momento, pues al final la inversión fue poca.

Advierten además sobre la protección que reciben los huachicoleros de la misma comunidad.

“En la comisión del delito la población participa activamente, ya sea de forma activa o pasiva; están los que vigilan a las autoridades y que son conocidos como halcones, los que se encargan de la sustracción del combustible, los del almacenamiento y por último los que realizan la comercialización.

“Ahora, debido a la gran cantidad de tomas que se han presentado, Hidalgo está en el primer lugar en robo de combustible a nivel nacional”, reconoció otro mando militar.

Los militares han hecho una especie de museo del huachicol para conocer el material, herramientas y técnicas que utilizan los delincuentes para robarse los hidrocarburos.

El patrullaje militar comprende los municipios de Ahuazotepec, Cuautepec, Tulancingo, Singuilucan, Epazoyucan, Mineral de la Reforma, Pachuca, Ajacuba, Tezontepec, Chapantongo, Nopala de Villagrán y Huichapan.

La alta actividad de los huachicoleros ha forzado a los militares a usar tecnología de punta como drones con cámaras de visión nocturna, el monitoreo en tiempo real a la sustracción de hidrocarburos, sobrevuelo de helicópteros y hasta perros entrenados.

Sin embargo, para los militares que ya tienen experiencia en la localización de tomas clandestinas, la mejor herramienta es una varilla metálica.

“En los indicios de tierra removida, de pastizales, o de montones de rocas, tenemos una varilla y la empezamos a enterrar, a picar la tierra y sacarla, y la olemos, si huele a combustible, es un hecho que ahí se encuentra la toma clandestina”, explicó otro mando militar enfocado a localizar los puntos de ordeña.

Improvisan bodegas
Las bandas dedicadas al robo de combustible en Hidalgo improvisan bodegas donde guardan los bidones con los hidrocarburos ordeñados a Petróleos Mexicanos.

Por ejemplo, tras recibir un reporte, un convoy militar y trabajadores de Pemex acudieron a la comunidad de San Juan Hueyapan.

En el lugar encontraron una improvisada cabaña de madera con 22 tambos de 200 litros de combustible y una manguera de alta presión introducida en el drenaje y conectada desde un ducto de Pemex.

Los militares advirtieron que usar el drenaje para trasladar el huachicol es de alto riesgo para la población, pues se atraviesan zonas con mucha población.

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