25 junio, 2022

Algodón en motas, educación y gobierno

Foto: Internet

Escribe Ricardo Quit // @cienciacc

Era el año 2000, estaba encargado de un programa de divulgación científica en el Golfo, Ciencia Joven Veracruz, en el que incluíamos actividades para niños y jóvenes, una de ellas era La Pandilla Científica de Radio Universidad Veracruzana, la cartelera de otoño iniciaba con una actividad llamada “Construyamos un Arbol” en el Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero del Instituto de Ecología en Coatepec. Voy a contar una de las muchas experiencias de esa actividad.

La actividad basada en el modelo de la animación científica consistía en que los miembros de la pandilla conocieran a los árboles, no solo en su apariencia sino sus partes y sus funciones, quiénes los estudian y qué importancia tienen para nosotros. Sin embargo me algo me sorprendió entre la lista de materiales que uno de los animadores había solicitado: Algodón en motas, además de pintura verde, pegamento, y hojas de varios tamaños y formas; la explicación era simple y a la vez confusa.

¿Y para qué es el algodón? – pregunté-, para pintar la marca de las hojas de los arboles cuando los niños construyan el suyo –me respondió-.

La actividad final, el taller, consistía en que después del recorrido con charla y el juego (los tres ejes del modelo teórico-práctico-lúdico) los niños de la pandilla dibujarían un árbol en una hoja blanca, pegarían las hojas de los arboles recolectadas en el recorrido en su hoja de papel y después pintarían utilizando las motas de algodón en vez de pinceles. Una actividad que -aquí viene mi queja- resulta contradictoria al discurso general de los árboles y la ecología contemporánea por una parte, y por otra tal vez no sea el tipo de actividad que estuviera diseñada para los niños de la pandilla de 7-14 años. Aunque es posible que si en el preescolar no aprendieron a pegar y pintar, les pudiera servir y que aterrizar ese par de metáforas, la del árbol y la de los pinceles pareciera un acto creativo del animador la actividad parecía ignorar los recursos que se requieren para que esas fibras vegetales de algodón en motas llegaran en bolsa de plástico hasta las manos de los niños.

¿Cuánta agua se requiere para cultivar el algodón? ¿Cuál es la diferencia de precio entre el vegetal y el producto terminado? ¿Dónde terminaría ese algodón? La manualidad de los niños en el mejor de los casos se iría a una carpeta de recuerdos en su casa pero el ejemplo y el impacto -por mínimo que fuera- de la actividad que promueve la ecología terminaría siendo malo, incluida la tarea posterior de limpiar las mesas. ¡Podemos poner manteles desechables o periódicos para limpiar más rápido! -propuso el animador-.

Esta mañana nos sorprendió una noticia que suena tan escandalosa como sensacionalista y era que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) había comprado 65 mil pesos en artículos para manualidades, diamantina, estambre, listones “y hasta ojitos movibles”, también la nota dice que en otros años se habían comprado materiales similares por las mismas cantidades. Mi empresión por el tamaño de una dependencia que ronda los 500 empleados de fijo y los mil de confianza es que simplemente se hizo público el gasto del tablero de recursos humanos que felicita cada mes a los cumpleañeros o realiza actividades para mantener el ánimo, algo común en una organización de ese tamaño. Por las características de la dependencia podría suponer que alguien planea dar talleres similares al de la anécdota de las motas de algodón. La creatividad y la inventiva que facilitan esos materiales es evidente y efectiva en determinados grupos.

Cualquiera que fuera el caso habría que revisar si se justifica la cantidad de materiales y el costo de ellos para deslindar alguna responsabilidad pero en especial en estos tiempos de crisis y la política vigente habría saber con qué creatividad se debe responder ya sea a la nota periodística, el público y sus reacciones, las funciones de la dependencia o el trabajo que requiere dichos materiales, tal vez solo sea un administrativo que requiere ser creativo en sus funciones; el CONACYT que de derecho es consejo nacional, un órgano colegiado fundamentalmente administrativo y donde se realizan las investigaciones es en sus centros de investigación y laboratorios beneficiarios de sus fondos sobrevivientes.

*** Al algodón casi no le gusta Puebla, le gusta crecer debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar; también le gusta el calor, unos 30 grados Celsius por 6 meses le ayudan a crecer correctamente, solo se puede sembrar en un par de meses al año y requiere muchos cuidados, para que sea rentable hay que pagarle poco a los agricultores o usar maquinaria especializada; en el mejor de los casos sin algodón mejorado una hectárea con 150 mil plantas rendirá 550 kilogramos extrayendo 40kg de Nitrógeno, 16kg de óxido de fósforo y 17kg de óxido de potasio del suelo, con algodón mejorado se produce casi el doble.; en el proceso textil se aprovecharán en promedio la mitad con lo que se podrán hacer unos 300 pantalones o 1200 playeras. La fibra del algodón se extrae de la piel de las semillas -esas semillas ya no sirven para sembrar-, es el vegetal que más se ha explotado para la industria textil. El estambre también se hace de algodón y en México solo producimos el 50% de lo que consumimos. ***

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