29 mayo, 2022

BUAP y Universidad de Georgia desarrollan proyecto de colaboración sobre inocuidad de alimentos agrícolas

*Dicho esfuerzo forma parte del programa “100,000 Strong in the Americas”

*Se capacita a productores para reducir riesgos durante producción y manejo de los productos

80 por ciento de las hortalizas exportadas a Estados Unidos proviene de México, y nuestro estado es uno de los nueve productores más importantes del país. Sin embargo, la Administración de Medicamentos y Alimentos o FDA, por sus siglas en inglés prohíbe constantemente el ingreso por presencia de parásitos. A fin de apoyar a los productores, investigadores de la BUAP y de la Universidad de Georgia, Estados Unidos, elaboran un proyecto conjunto para garantizar la sanidad de dichos alimentos y no causen daño a la salud cuando sean ingeridos en forma fresca.

Para alcanzar dicha meta se promueven cursos de capacitación para los productores a fin de reducir o eliminar peligros físicos, químicos y biológicos durante las etapas de producción, cosecha y manejo de alimentos agrícolas; así como las condiciones que debe cumplir el agua y suelo.

Así mismo, se ofrece información de la nueva regulación FMSA (Food Modernization Safety Act) considerada por las autoridades estadounidenses para la exportación de productos frescos a su territorio.

La investigadora de la Facultad de Ingeniería Química e integrante del proyecto, Doctora María Lorena Luna Guevara, detalló que dichos alimentos se consumen directamente en cuanto el consumidor los adquiere y pasan por ciertos procesos de cocción para erradicar los microorganismos patógenos.

“Pueden estar expuestos a contaminación y al ser consumidos ocasionan una Enfermedad Transmitida por Alimento (ETA), con implicaciones leves o mortales; además, al involucrar a varios comensales ocasionan un ‘brote’. Por lo anterior, se requiere conocer las potenciales fuentes de contaminación para prevenir el daño de estos productos a los consumidores”, señaló la integrante del Cuerpo Académico “Innovación en tecnología para el desarrollo de productos alimenticios”.

En la elaboración de las capacitaciones colaboran instructores de diversas universidades de México y el extranjero. Habiendo impartido de modo presencial y virtual, cursos a productores de los estados de Puebla, Guerrero, Veracruz y Michoacán.

Dicho proyecto forma parte del programa “100,000 Strong in the Americas”, para que estudiantes de Latinoamérica realicen estancias en universidades norteamericanas. Por la BUAP participan la doctora María Lorena Luna Guevara, de la Facultad de Ingeniería Química, y estudiantes de la Maestría en Manejo Sostenible de Agroecosistemas, del Instituto de Ciencias. De Estados Unidos, la doctora Ynes Ortega, del Centro de Inocuidad Alimentaria de la Universidad de Georgia y estudiantes de esta institución.

Trabajo de campo

María Lorena Luna Guevara, doctora en Desarrollo de Estrategias Agrícolas por el Colegio de Posgraduados, detalló que se elaboran trabajos de investigación con las estudiantes del posgrado en Ingeniería de Alimentos, Lucero Leyva Abascal, y de Ingeniería Ambiental, Janeth Gazca Corona, mismos que consisten en visitas de campo y entrevistas con productores de hortalizas para conocer los sistemas de producción, incluyendo el tipo de riego, manejo de suelo, operaciones durante la cosecha y después de esta, y posibles factores de riesgo. Por otra parte, se identifican las fuentes de contaminación en las regiones productoras de cilantro.

La integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt informó que tras realizar diversos análisis del “agua subterránea”, utilizada para el riego de varias hortalizas, se determinó que este recurso se encuentra menos expuesto a agentes contaminantes, desde el punto de vista microbiológico.

No obstante, “habrá que considerar que durante su distribución y uso están involucrados otros contaminantes de tipo químicos (fertilizantes) y físicos, por lo que hay que indagar sobre otras posibles fuentes de contaminación”. Por consiguiente, Luna Guevara resaltó la importancia de generar un programa de inocuidad preventivo, que no sólo involucre al agua como fuente de contaminación.

La académica del Colegio de Ingeniería en Alimentos comentó que la segunda parte del proyecto consistirá en realizar estancias académicas. “Nuestra estudiante de maestría Lucero Leyva, involucrada en el proyecto, tomó materias en la Universidad de Georgia. En febrero visitaremos el Centro de Inocuidad Alimentaria para presentar los avances del proyecto. Igualmente, se pretende que los investigadores estadounidenses regresen la visita a Puebla para conocer el funcionamiento de los sistemas de producción en el estado”.

La colaboración de ambas instituciones con los productores pretende asegurar la inocuidad de alimentos frescos, observando las medidas necesarias durante su producción, almacenamiento y distribución. Con ello, se busca reducir el riesgo de peligros físicos, químicos y biológicos de alimentos agrícolas y que estos no causen daño a la salud de los consumidores al ser ingeridos en forma fresca.

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