27 enero, 2022

Lavanda y café con pan

Escribe: Ricardo Quit //@cienciacc

Es primero de noviembre, mi atención está en otro lugar, atravesamos las Cholulas en el día de muertos, y las flores de cempaxúchitl parece que nos rodean y entre ellas se asoman en mi baile de sinestesia las flores, olores y colores de lavanda que siempre ofrecen calma y serenidad.

La famosa música de Satie pelea un lugar contra La Ley, el rock chileno que a veces inicia con aplausos y otras veces, junto con Guerra, se complementa con lamentos. Mientras veo las mariposas me ofrecen café con pan, un ritmo más atractivo que me hace recordar esta idea que llevo meses pensando: ¿dónde termina el duelo?

Es curioso como la psicología que es representada con la letra psi tenga 3 extensiones que se derivan de un mismo origen, una letra lejos de representar trillizas inició representando a las mariposas, luego al soplo de la brisa, al aliento, al buen ánimo y finalmente al alma y la mente. Esta letra psi en su concepción de volátil e intangible pareciera opuesta a phi, que representa la naturaleza, belleza o perfección, si vemos a sus hijas la psicología, la fisiología y la física explicando el mundo de los vivos.

La psicología por sí sola tiene esta característica de múltiple personalidad: es la profesión, la disciplina académica y la ciencia que estudia la experiencia humana, su conducta y su funcionamiento. Una de las psicólogas más famosas y tan recurrida en estos 18 meses fue una trilliza, quien trató de diferenciar las etapas del duelo sobre la muerte, que listadas no necesariamente en orden incluyen negación, ira, negociación, depresión y aceptación; la Dra. Elisabeth Kubler-Ross intentó de caracterizar estas etapas en un modelo observacional que declaró no lineales e impredecibles. Pero más importante para mi fue la declaración intrínseca del acompañamiento durante el duelo.

Respiro profundo buscando ese olor de lavanda que suele ayudar a conciliar el sueño, se mezcla el copal y un tenue olor a cigarro, hace meses que no escribo un obituario, antes solía hacerlo para recordar a maestros, amigos y grandes personalidades que me han inspirado, pero en este año y medio no he podido más, tan solo en el primer mes de este 2021 murieron 28 de mis conocidos, compañeros y excompañeros de trabajo incluidos. He esperado estas fechas para saber si quienes negaron al virus, ya lo aceptaron; si al menos han decidido tomar las mínimas normas de sanidad, las que les convienen, las que consideran adecuadas, y hasta las que les parecen un trato justo de convivencia; la ira en forma de frustración se convirtió en llanto y para algunos fue inevitable la aceptación, de que un virus convive ahora con nosotros, de que muchos han enfermado y otros tantos no la libraron.

En este camino me preguntó ¿Cuánto durarán estos sentimientos de tristeza, las ganas de llorar, el vacío y la desesperanza? ¿Qué tan frecuentes serán los arrebatos de enojo, irritabilidad y frustración, incluso por asuntos sin importancia? Ya les he hablado de la naturaleza de la ingeniería contra la anhedonia, la pérdida de interés o placer ¿Son las relaciones sexuales, los pasatiempos, el trabajo y el deporte la forma en que procesamos la depresión?

Desde la primavera, se relajaron las medidas de sanidad, la ciencia médica en su avance nos ha sorprendido con el desarrollo de vacunas de emergencia en distintas presentaciones, dosis, porcentajes de efectividad y curiosamente derechos de patente e incluso nacionalidad; ahora conociendo los aerosoles salimos a la calle y sentimos confianza al tomarnos de la mano; pareciera que me he vuelto un romántico dando prioridad a los sentimientos, el romanticismo como corriente cultural fue la primer gran moda mundial pero el pensamiento científico es innato en los humanos, basta con observar a cualquier niño.

En estas fechas asignadas para recordar a los muertos muchos reclaman su lugar en el Mictlán y otros deseamos un día llegar al Omeyocán, mientras busco un nombre que describa tanto belleza como fertilidad. La música de mobiliario disminuye ante el ritmo y las letras del café con pan, tal vez no sea un científico moribundo y tan solo he perdido teleología, el propósito, o solo sea un cienciómano que entre los brazos de lavanda se encuentra entre el romanticismo y el cientificismo. ¡Café con pan, café con pan!

Ricardo Quit es divulgador científico miembro del Concejo Nacional para el Entendimiento Público de la Ciencia

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