28 noviembre, 2021

‘Sembrando Vida no Alcanza, por eso gente se sigue yendo’

Ante visita de AMLO a Chiapas, campesinos dijeron que ayuda del programa Sembrando Vida no alcanza y por eso gente se sigue yendo a EU. Foto: Jorge Ricardo

Jorge Ricardo // reforma.com

Los troncos de los cedros de cinco, seis metros, fueron pintados con cal, se tendió un pequeño puente improvisado sobre un breve arroyo, se levantaron cuatro carpas y se intentó cubrir el lodo con grava blanca para recibir al Presidente López Obrador y a los enviados de Estados Unidos que ahora caminan en un extremo del valle, entre un maizal seco, reforestado con cedros, plátanos y cítricos, mientras la Secretaria del Medio Ambiente, María Luisa Albores, le da lecciones al representante de Joe Biden para asuntos del cambio climático, John Kerry.

“Aquí lo podemos ver: allá se está haciéndose piedras y aquí está haciéndose suelo”, dice, señalando el otro extremo del valle, un cerro deforestado para el pastoreo del ganado, presumiendo la hectárea reforestada con el programa Sembrando Vida.

Y es cierto que de un lado el valle es pelón y en el otro hay incipientes árboles maderables separados por un metro y medio, pero también es cierto que en los dos casos, más atrás hay una cortina verde de árboles naturales que marcan el inicio de la selva deforestada.

Desde acá afuera, en el arcén de la carretera a Benemérito, entre los pobladores que apenas hace dos o tres días se enteraron de la visita, y ahora miran apoyados en la valla de fierro, Nicolás Alvarado, un campesino chol de 60 años que recibe cada mes 4 mil 500 pesos de Sembrando Vida, dice que no importa.

“Esos son árboles simples nomás, mulato, huacimo, jolocin, son antiguos, de monte nomás”, sostiene y el sol cae a plomo. Es más peligrosa la tuza que se come las raíces del cedro y la caoba, asegura. Otro problema es la falta de agua para que las plantas crezcan, el aumento de los precios de los insumos y un gusano que se come las hojas de los cedros, pero se centra en la tuza. “La tuza, ese es animal del diablo, lo jala la planta por el suelo o se come la raíz y ves que está la planta pero se cae pa’un lado”.

López Obrador invitó a la delegación estadounidense a conocer Sembrando Vida, un programa de plantación de árboles frutales y maderables que su gobierno inició hace tres años y que ha sido acusado de promover la deforestación por parte de campesinos para tener 2.5 hectáreas libre de terreno y acceder al apoyo. En el ideal del Presidente, para detener la migración de centroamericanos Biden debería de financiar allá el programa que, en vista de los números, no ha resultado en México.

Apenas en julio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos reportó la detención de 212 mil 672 mexicanos en un solo mes, un récord histórico en 21 años. La Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, además, reportó en el primer semestre de 2021 la repatriación desde Estados Unidos de 109 mil 553 mexicanos, 20 mil 556 más que en el mismo periodo de 2020, y 2 mil 548 más que en los primeros seis meses de 2019.

José Pérez, un campesino de 65 años y cuatro hijos, del Ejido Boca de Chancalá, considera muy ambicioso el proyecto. “Si tienes hijos y los hijos te piden zapatos, ropa, juguetes, lo de Sembrando Vida no Alcanza, por eso la gente es que se sigue yendo”, asegura.

“Uno como ya es ‘ñosho’ no se va, a uno eso es gran ayuda de nuestro Presidente, por eso es que es un gran Presidente”, tercia Marcelo González Castillo, un indígena chol, de 66 años, y aclara que “ñosho” quiere decir viejito en chontal.

Como quiera que sea, los mirones están contentos con la visita presencial. Un hombre vestido de manta blanca y sombrero levanta un bastón y plumas de pavorreal mientras sus nietos agitan sonajas y soplan una caracola que no deja oír a los demás lo que Albores sigue diciendo.

Presidencia había anunciado desde el martes que la presentación del programa a Estados Unidos sería en Balancán, a tres horas de Villahermosa, donde la población sufre por el mal estado de la carretera que el Presidente mandó reparar desde hace tres años y la variación de la luz, pero de última hora lo cambió a Ejido José Castillo Tielmans, a media hora de su finca en Palenque.

“Hace dos días nos dijeron que viene el mero mero a revisar cómo vamos porque campesinos que no se apuran y qué bueno que viene a revisar porque hay que decirle que si no crece no es culpa de nosotros que es culpa de la tuza la tuza se come el Sembrando Vida”, insiste Nicolás Alvarado.

Del otro lado, López Obrador acompaña el recorrido. Pide que le enseñen a Kerry dónde están las lombrices de la comporta y de regreso se queda parado sobre el puente improvisado y, levanta la mano, virando le gritan que es un honor estar con obrador.

Los discursos en su mayor parte fueron de repeticiones. López Obrador, que ha centrado su política energética no en energías limpias sino en fósiles, insistió en que Estados Unidos ponga el dinero. Kerry, en cambio, apenas le dio una palmadita en el hombro, pero sin comprometerse a soltar el dinero.

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