28 noviembre, 2021

El PRI: ¿Con Lázaro Cárdenas o con Carlos Salinas?

Foto: Grupo REFORMA

Roberto Zamarripa // reforma.com

Cuatro ex presidentes nacionales del PRI rompen el silencio y la abulia de su partido. La dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno y Rubén Moreira decidió patear el bote, eludir la toma de posición sobre la iniciativa de reforma eléctrica de Andrés Manuel López Obrador que pretende sepultar la legislación priista del 2013.

Los votos de los legisladores priistas serán decisivos para inclinar la balanza en favor o en contra de la propuesta de reforma constitucional.

Pero el silencio, el vacío, ha abierto espacio para el cotidiano descontón presidencial. Desde su conferencia mañanera y en actos públicos, López Obrador ha emplazado a los priistas a definirse y lo ha hecho con referencias históricas.

Disyuntiva

¿Están con Lázaro Cárdenas o están con Carlos Salinas?

DULCE MARÍA SAURI.- El PRI está con Lázaro Cárdenas, el PRI está con Carlos Salinas de Gortari y lo está porque ambos como presidentes de México supieron en función de su tiempo y circunstancia responder por un País que buscaba construir alternativas de futuro.

El contexto de Lázaro Cárdenas, en vísperas de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, tomó la determinación de la expropiación petrolera, aseguró el energético para nuestro País.

En 1990 empezó la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se dio habiendo caído el muro de Berlín, habiendo disuelto la Unión Soviética y como fin de esta conflagración llamada guerra fría que había dividido al mundo en dos bandos.

Carlos Salinas tuvo la visión y el compromiso para que México caminara hacia el futuro en un marco de apertura. El PRI está con Lázaro Cárdenas, el PRI está con Carlos Salinas.

¿La disyuntiva priista es nacionalización o privatización de la industria eléctrica?

PEDRO JOAQUÍN COLDWELL.- Es un falso dilema porque el General Cárdenas no estatizó la industria eléctrica; el General Cárdenas tuvo la enorme visión de crear la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para llevarle la luz al 70 por ciento de los mexicanos que carecían de ella, pero no le cerró el paso al sector privado para invertir. Podían invertir en generación, en transmisión, en distribución, en comercialización, mediante concesiones que les otorgaba la Secretaría de Economía.

Por otra parte, Salinas, Peña Nieto mismo, no abrieron el sector a la inversión privada por capricho sino por una necesidad imperiosa, los enormes recursos económicos que se requieren para expandir la infraestructura eléctrica.
Si calculamos a partir de ahora hacia los próximos 15 años, la expansión y la modernización de la infraestructura eléctrica de México puede alcanzar la cifra de los 2 billones de pesos: ¿De dónde va a salir esa cantidad si dependemos únicamente de recursos públicos?,¿De quitarle recursos a otras áreas del presupuesto?, ¿De endeudar más al País?, ¿Subir las tarifas? Se necesita la concurrencia de la inversión del sector privado para complementar las carencias que hay de nuestros presupuestos públicos.

¿Es de la mano del PAN o detrás de Morena? ¿Es la alternativa que tiene el PRI?

MANLIO FABIO BELTRONES.- No. Es con el PRI a la cabeza y su congruencia en lo que está sucediendo. Es cuestión de contexto. Si fuera en el contexto de cómo tomó las decisiones el Presidente López Mateos, yo estaría por el monopolio natural del Estado para organizar la industria eléctrica.

El contexto del 93, en donde se tomaron decisiones por parte de Carlos Salinas de Gortari, sin modificar la Constitución, pero adecuando la ley, pues venía también a poder consolidar a un País que había quedado después de algunos eventos como la nacionalización o estatización de la banca, readecuándose económicamente y que necesitaba los recursos para programas específicos de bienestar distintos a los que se aplicaban en la CFE.

Y el contexto del 2013 pues se vio adecuado quizá por la convergencia de varias fuerzas en la necesidad de poder ampliar lo que se había hecho en las leyes secundarias.

Estaría por un monopolio natural obviamente con Adolfo López Mateos y voté en el 2013 lo que fue la propuesta de hacer una Empresa Productiva del Estado.

¿Adolfo López Mateos o Enrique Peña Nieto? ¿Es la disyuntiva?

ENRIQUE OCHOA.- La reforma del 2013 puso a México en la ruta del futuro energético como va el mundo entero a favor de las energías limpias, a favor del derecho de las personas de generar, consumir y comercializar su propia energía limpia y a favor de promover la electrificación vehicular que es más económica y es más amigable con el medio ambiente.

Pero lo hizo reconociendo el legado del Presidente López Mateos. LA CFE se mantiene como una empresa fuerte, central en el desarrollo energético del País y hay que decirlo, no se vendió un solo tornillo de la CFE.

Más aún, el Estado es rector en toda la cadena productiva del sector eléctrico; rector en la planeación desde la Secretaría de Energía; rector en el despacho de energía eléctrica a través del Cenace; rector en la transmisión que la ejerce a través de la CFE como monopolio natural y del Cenace como despachador del mismo y el rector de la distribución de energía eléctrica a través de la CFE que mantiene la responsabilidad única de electrificar al País.

Pero se abre, como lo ha hecho el mundo, a la competencia del sector privado, del sector público, en la mejor tradición constitucional de economía mixta en México, a que la generación de energía eléctrica y la comercialización de energía eléctrica, se pueda competir para beneficiar a la población mexicana, para ofrecerle mejores condiciones tecnológicas, mejores condiciones de calidad y mejores condiciones de precio, cuidando el medio ambiente y a la salud pública.

Monopolio

La CFE construida por Lázaro Cárdenas, un Gobierno del PRI, y fortalecida por López Mateos, otro gobierno del PRI. ¿Con la iniciativa de López Obrador hay regreso al origen perdido, al origen priista de la CFE?

PJC.- Es un regreso al pasado. El mundo de la energía ha cambiado radicalmente en los últimos años y la velocidad de esos cambios se van a acelerar hacia que el futuro; se ha modificado la tecnología. Hoy en día se producen energías con recursos renovables y los precios que al principio eran muy caros de las energías verdes se han caído dramáticamente, en el sexenio anterior solo la energía solar los precios cayeron casi 65 por ciento.

Han cambiado los mercados, han cambiado las regulaciones, han cambiado las demandas de los usuarios, sus patrones de consumo, ahora exigen energía limpia, las empresas a precio competitivo y las familias a precios accesibles para ellos.

Ha cambiado también la tecnología de los aparatos eléctricos, que tienen mucho más eficiencia energética que antes, entonces, no es posible regresar a un modelo que el País ya superó para una realidad totalmente distinta, que es la que tenemos en el presente y es la que va a venir hacia el futuro.

Necesitamos adecuarnos a esta realidad y, en este sentido, la reforma del 2013 es una reforma mucho más actualizada que esa que regresan a México a los años sesentas, cuando no existía nada de lo que nos hemos.

La CFE generará al menos en 54 por ciento de la energía eléctrica; el sector privado participará con 46 por ciento de la generación. El servicio público de abastecimiento será prestado exclusivamente por la CFE dice la iniciativa presidencial, un cambio de paradigma.

MFB.- Sí. No nada más eso. ¿Qué importa si fuese el 54 o pudiese ser el 60 o 50-50. Creo que el punto está en lo que es la seguridad jurídica y la viabilidad económica del sector hacia el futuro. Esta iniciativa del 2021, no es viable técnica, económica o financieramente.

Resulta sumamente peligroso el meternos al túnel del tiempo para regresar a 1960 en el contexto del 2021, sobre todo si vemos una pequeña particularidad de 1960: la decisión tomada por parte del Presidente López Mateos, pues no incluía el debate de cambio climático en el que estamos en este momento, por dar solamente una idea alrededor de ello, ya no digo las energías limpias y baratas o más baratas que las tradicionales, que es una exigencia sobre todo de la gente.

Enrique Ochoa, además de presidente del PRI fuiste director de la CFE. Se dice que en tu gestión se firmaron contratos leoninos con empresas privadas, que por las políticas aplicadas ahora el Estado subsidia a privados en detrimento de las finanzas de la CFE. Rocío Nahle asegura que le ha costado a CFE 423 mil millones de pesos esta política que ustedes aplicaron

¿Así quedó la CFE con tu gestión? ¿Qué hiciste? ¿Hay que componerla?

EOR.– Los números que has señalado son incorrectos y me remito a los números públicos oficiales que la CFE presenta ante el Congreso de la Unión y ante la Bolsa Mexicana de Valores cada trimestre y cada año:

La reforma energética fortaleció a la CFE. En los años 2016, 2017, 2018 e incluso 2019, los primeros cuatro años consecutivos en que la CFE tuvo utilidades, tuvo ganancias, fortaleciendo su corazón financiero y además, tiene los tres grados de inversión de las tres calificadoras internacionales.

La CFE es la única empresa de energía del Estado mexicano que arroja esos números positivos. De hecho, si podemos ver otro elemento de fortaleza, en todo el modelo de generación de energía previo a la reforma de 2013, se habían establecido en México centrales de generación limpia por 5 mil Megawatts de capacidad instalada. En tan solo cuatro años de implementación de la reforma energética, se instalaron parques de generación por 7 mil Megawatts de capacidad instalada.

Más generación limpia para beneficio de los mexicanos en cuatro años de implementación de la reforma, en contraste con más de 20 años de un modelo que se supera con la reforma de 2013.

Se llevó a cabo un proceso de fortalecimiento de la CFE revisando su contrato colectivo de trabajo para poner al día, consecuente con la expectativa de vida, la fecha de jubilación del personal tanto de hombres y mujeres que fortalecen a la CFE con su experiencia y su desempeño.

Eso significó ahorros para la CFE de 160 mil millones de pesos y, por un artículo transitorio de la reforma del 2013, se tradujo en un apoyo adicional de la Secretaría de Hacienda que fortaleció las finanzas en su conjunto de la CFE por 320 mil millones de pesos.

Es de conocimiento público que el año pasado se revirtió ese avance en el contrato colectivo y el pasivo laboral de la CFE aumentó de un año al siguiente por arriba de 120 mil millones de pesos.

De hecho, en este 2020, es el primer año de cinco donde la CFE arrojo pérdidas.

En consecuencia, cada vez que se aleja más de la implementación puntual de la reforma del 2013, la CFE se debilita y cada vez, cuando aplica los cambios y beneficios, se fortalece de la competencia y de la participación privada, la CFE se fortalece.

Dulce María Sauri has dicho que esta propuesta presidencial es nostalgia pura, como una pieza de la trova yucateca. Será como ‘Crucifijo’, este bambuco de Luis Rosado Vega y Ricardo Palmerín que dice: ‘De eso vivo llorando, en la sombra en que me pierdo, como huérfano llevando, a cuestas aquel recuerdo’

¿Así están los de Morena?

DMS.– Me parece que el Presidente Andrés Manuel López Obrador sí lleva a cuestas el recuerdo. Lo que desde su perspectiva sucedió en la década de 1960, 1970, en el momento en que aquel modelo de desarrollo estabilizador, de sustitución de importaciones, de proteccionismo económico, que privilegiaba el desarrollo de las empresas mexicanas sobre cualquier otra condición, fue sustituido por el llamado desarrollo compartido que rigió los gobiernos del Presidente Luis Echeverría y del Presidente José López Portillo.

El desarrollo compartido tenía como eje la intervención del Estado en la economía y su exclusividad en aquellos sectores que se consideraban fundamentales para el desarrollo del País, pero a diferencia del periodo anterior, excluía la participación privada en este desarrollo.

La iniciativa del Presidente López Obrador no solamente nos lleva a un pasado que no es posible recrear, sino que cercena las posibilidades de México, de las y los mexicanos para un bienestar en un futuro inmediato.

El Presidente confunde lo que es Estado con lo que es Gobierno; confunde también a la CFE como si fuese la encarnación del Estado y del Gobierno y no como parte del Estado mexicano.

La iniciativa del Presidente López Obrador no tiene reparación, no tiene compostura alguna; es necesario que quede o en el ‘congelador’ o simple y llanamente sea desechada por quienes tienen compromiso con el futuro de México.

A %d blogueros les gusta esto: