27 enero, 2022

¿Por qué los gatos no obedecen? | Las diferencias con los perros

Si has tenido un perro en casa, sabrás de la inteligencia canina, de su dulzura y fidelidad. Y especialmente de su capacidad para obedecer órdenes. Los perros vienen cuando los llamamos, se pueden sentar si se los indicamos y son capaces de seguir montones de instrucciones, según el entrenamiento que hayan recibido.

Pero con los gatos pasa todo lo contrario. Los felinos son independientes, muchas veces ariscos, acostumbrados a no menear la cola ante nadie y a conducirse conforme sus propios deseos.

Tan astutos son, que solo obedecen a sus dueños cuando saben que van a conseguir algo a cambio. Pero, ¿Te has preguntado alguna vez por qué los gatos no obedecen? ¿Qué es lo que hay tan diferente en este animal doméstico, que hace que no sepa cumplir órdenes? Hoy te lo contamos. ¡Acompáñanos!

1. Los gatos y los perros en la naturaleza

Antes de comenzar a hablar de por qué los gatos no obedecen, es importante que consideremos la naturaleza propia de estos animales, así como la de los perros. Las dos criaturas más comunes entre las mascotas domésticas, no tienen su hábitat natural en los hogares de las personas. Sus antecesores, antes de ser domesticados, vivían en ambientes salvajes con unas condiciones totalmente diferentes a las que viven ahora y por lo tanto su comportamiento era diferente.

Es aquí donde radica la diferencia entre los perros y los gatos. Muchos de los comportamientos y conductas que adquirieron durante su época salvaje, a pesar del adiestramiento, siempre estarán presentes en mayor o menor medida en su vida doméstica. Y en este sentido los gatos parecen tener mayor arraigo a sus costumbres de independencia y autonomía.

¿Cómo vivían los gatos y perros en ambientes salvajes?

La respuesta a por qué los gatos no obedecen la hayamos en su pasado ancestral. Al igual que otros felinos de la naturaleza, los gatos en estado salvaje suelen ser animales solitarios, que no necesariamente necesitan de otros gatos para poder cazar o vivir.

Cuidan en todo momento de comer sus presas sin la presencia de otros animales, ya que no les gusta compartir el “botín”. Sobreviven gracias a su conocimiento del ambiente, su sigilo y su destreza como cazadores solitarios. Y es justo esto lo que hace más probable que en ambientes domésticos, los gatos no acepten un rol dentro de la familia y les guste ir por su cuenta.

La diferencia fundamental con los perros es que, al igual que las hienas o los lobos, en estado salvaje estos siguen siendo animales sociales, que viven en manada y cooperan para conseguir sus alimentos. Su organización social es muy fuerte, trabajan en equipo y se reparten sus diferentes roles sociales.

Es por ello que, en ambientes domésticos, también aceptan y están predispuestos a tener una jerarquía social que incluye a sus propios dueños. Por eso es importante que en el adiestramiento de los perros se deje muy clara desde el principio la jerarquía perro-dueño. Una vez establecida, el perro será un animal fiel y cariñoso que tratará a su amo como si de un miembro de su manada se tratase.

2. ¿Por qué los gatos no obedecen?

Ahora bien, desde la versión más salvaje de los gatos hasta su domesticación han pasado cientos de años, quizás miles. Los gatos forman parte de la cotidianidad y del hogar de las personas desde hace mucho, así que bien podrían haber desarrollado algunas actitudes y comportamientos un tanto más dóciles. Sin embargo, en la generalidad no es así. Entonces, luego de tantas generaciones de convivencia, ¿por qué los gatos no obedecen a sus dueños?

Pues en relación con este tema, los científicos Atsuko Saito y Kazutaka Shinozuka, de la Universidad de Tokio, realizaron un experimento. La intención era definir si la desobediencia o la indiferencia de los gatos era por decisión propia, o correspondía a su incapacidad para reconocer la voz del dueño.

Entonces, tomaron a veinte gatos en total, 19 domésticos y uno abandonado, para evaluar su comportamiento. Todos los felinos fueron expuestos al llamado por sus nombres, provenientes de diferentes voces.

¿El resultado? Los gatos lograron distinguir las voces de sus dueños y de las personas con las que conviven. No hubo mayores confusiones en relación con las voces de otras personas de igual sexo y similar edad.

Sin embargo, pese a reconocer su nombre y a su dueño, no acuden al llamado. Simplemente no hacen caso. La respuesta a por qué los gatos no obedecen, según este estudio, parece relacionarse con el hecho de que los gatos tienen menos tiempo que los perros siendo domesticados.

Es decir, aunque llevan milenios conviviendo con las personas, fueron incorporados en la vida en sociedad en virtud de la utilidad que presentaban. Generalmente, ayudaban en el control de plagas domésticas como las ratas, así que su función era más operativa que de mera compañía. Esto hizo que pudieran movilizarse libremente, siendo dueños de sus actos.

¿Hay excepciones a esta regla?

Ahora bien, en la investigación de por qué los gatos no obedecen aparecen ciertas excepciones. Nos podemos encontrar con perros desobedientes y también gatos obedientes.

Los perros desobedientes, en la mayor parte de los casos, son así porque el adiestramiento que les ha dado su dueño no ha sido el correcto y, por lo tanto, han adquirido un rol dentro de la “manada familiar” que no le corresponde.

En su contra, los gatos obedientes, son así porque sus dueños han conseguido educarlos mediante el método de recompensas y se han habituado a este comportamiento a priori extraño para ellos.

3. ¿Por qué los gatos no obedecen? En video

En definitiva, la naturaleza de perros y gatos es completamente diferente. Del perro podrás esperar la energía de mover la cola cada vez que llegas a casa, los juegos con pelotas y los paseos divertidos. De los gatos obtendrás una compañía mucho más serena, la de un animal introspectivo, enigmático y que se mueve a su propio ritmo, haciendo respetar su espacio propio.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Te gustan más los gatos o los perros? Cuéntanos tu experiencia en un comentario.

Artículo recuperado de Supercurioso.com

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