23 octubre, 2021

Notas y tonos oscuros

Escribe: Ricardo Quit //@cienciacc

Escucho notas sueltas en el piano, una tras otra construyen un ritmo melódico que no me causa dificultad reconocer, esa voz dentro de mi, dice que si tuviera el piano de la maestra Carmina posiblemente podría repetir esas notas de memoria con un solo dedo de la mano derecha, saltando de una a otra de las teclas blancas sin tocar siquiera las negras; escucho parte de la banda sonora del multiverso del Hombre Araña, la del 2019, la animada que ganó el Oscar y otro premios.

Estudiaba en los primeros años de la primaria, tenía tal vez 7, cuando vi a mi madre realizar la instalación eléctrica de la casa, me prestó un manual del “Hágalo usted mismo” en donde entendí cómo se relacionaban los cables de colores con los contactos, enchufes, clavijas y soquets; con los que había en el piso arme el clásico circuito para foco y lo mostré orgulloso, no hubo regaños, tal vez duró más el tiempo que tardé en desarmarlo que los halagos por mi logro.

Unos años después cuando me hice una lámpara de noche para mi recámara preguntaron – ¿no eres muy grande para dormir con la luz? – No hubo objeción cuando mostré la pantalla que le pondría, un bote con orificios que hice con clavos y tachuelas – no le temo a la oscuridad, voy a poner mis estrellas para verlas cuando quiera.

Los terraesferistas presumimos que al centro de nuestro sistema planetario está el Sol, el objeto natural más brillante que hemos conocido, es una estrella amarilla que realiza 500 millones de explosiones atómicas por segundo, con las que convierte su Hidrógeno en Helio, en la madurez de su especie cuenta con unos 4, 500 millones de años de edad y le quedan otro tanto igual; apenas a 150 mil kilómetros de distancia, estamos nosotros, tan pequeños e insignificantes cabríamos más de un millón de veces en el Astro, y aún así todos los días esperamos su llegada y nos deprimen las temporadas en las que apenas podemos adivinar su presencia oculta por el clima y la traslación.

El Sol en apariencia inerte nos inspiró el calendario, horas, minutos, segundos y estaciones del año; nos da suficiente energía para el desarrollo de todas las células del planeta y muchas más reacciones químicas y físicas, tan simples como secar la ropa, a las que nos hemos acostumbrado. Muy dentro de nuestro cerebro brillan unas células amigas de las neuronas, en esa oscuridad también les llamamos astros, astrocitos.

La superficie de nuestro planeta refleja poco menos del 40% de la luz del Sol, la Luna nos da la misma cara y apenas puede reflejar el 7%, los árboles el 8, el cemento el 20 y 10 el pavimento; un simple satélite con el mínimo ojo electrónico, ridículamente inferior que el de tu teléfono celular, uno que apenas pueda distinguir la luz de la oscuridad, aunque no viera los colores podría informarnos cuanto y tanto hay casas, edificios, lagos, bosques, cultivos, nieve o desierto.

Se dice que, en una noche fresca con la atmósfera limpia es fácil reconocer los planetas por que no cintilan, Mercurio estando tan cerca del Sol apenas refleja el 6%, Marte el 15, Júpiter y Saturno alrededor del 40 pero la hermosa Venus atrapa la atención con el 70. A esa propiedad de reflejar la luz le llamamos Albedo.

En aquella edad del porqué, me divertía preguntando a los adultos ¿Qué hay detrás del Sol? Esperando que alguno coincidiera conmigo, como buen mexicano, que lo que hay detrás es el Águila y la Serpiente, de cualquier otra forma no tiene sentido la pregunta. Ninguna estrella Tiene miedo a la oscuridad y muchos tampoco tenemos miedo de reflejar la Luz que recibimos, nuestro Sol, no tiene un vecino cercano con quien interactuar, las más cercanas son las trillizas de Alfa Centauri, la distancia es tan exagerada que en kilómetros se escribe con un 4 seguido de 17 ceros, pero lo hemos simplificado a decir que 4.37 años luz, una unidad de distancia para esas magnitudes.

Lucho contra la insatisfacción, aún no le temo a la oscuridad, le temo a quienes se esconden en ella, tal vez a una mujer despechada o a un amigo traicionero, a un científico plagiario, a un sistema corrupto y a lo volátil del dinero. No le tengo miedo a las teclas negras es solo que no aprendí a usarlas, ¿Porqué las estrellas temerían a la oscuridad?¿Porqué nadie aprovecharía su propio brillo o albedo?

La oscuridad es una invitación que nos extiende lo desconocido, una invitación a explorar el mundo y descubrir, inventar artefactos y productos del cacumen científico para iluminar desde las áreas negras entre las que brillan los astrocitos hasta los misterios en el origen del universo. Aún hago esas lámparas de noche si se presenta la ocasión. A vidas y años de distancia mi científica favorita tuvo la suya también.

El científico suele deprimirse “ante la sutileza de la naturaleza, los rincones secretos de la verdad, la oscuridad de las cosas, la dificultad del experimento, el ocultamiento de las causas y la incapacidad del discernimiento; siendo hombres que ya no se sienten impelidos, por deseo o por esperanza, a penetrar más allá”. Francis Bacon

Ricardo Quit es divulgador científico miembro del Concejo Nacional para el Entendimiento Público de la Ciencia

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