18 septiembre, 2021

‘Rola’ en la Roma la cultura de la marihuana

Carlos Zamudio, etnólogo, y Carlos Martínez Rentería, poeta y periodista, son dos de los fundadores de La Juanita, ubicada en Insurgentes 230. Foto: Héctor García

El espacio ofrece diversos alimentos realizados con semillas, aceite y leche de cáñamo, además de artículos artesanales. Foto: Héctor García

 

Yanireth Israde // reforma.com

Un nuevo espacio para la cultura cannábica ha surgido en la colonia Roma. Un cuartel. Se llama La Juanita, nombre que halla eco en la designación lúdica de la marihuana en México.

Se trata de un centro cultural-cafetería que, además de poner a disposición del público libros y revistas relacionados con el tema, tiene una tienda de artículos artesanales y una carta que ofrece alimentos y bebidas preparados con semillas, aceite y leche de cáñamo.

El espacio, ubicado en Insurgentes 230, busca inscribirse en la tradición de las coffeeshops holandesas, y sus impulsores son, entre otros, el poeta y periodista Carlos Martínez Rentería; el investigador Leopoldo Rivera, fundador de la Asociación Mexicana de Estudios sobre la cannabis y el etnólogo Carlos Zamudio, director de la revista La Dosis, todos pertenecientes al movimiento por la despenalización de la marihuana.

“La Juanita es una continuación natural de lo que ha sido este movimiento y la posibilidad de armar un espacio donde se comience a comercializar todo lo que ha estado alrededor de la dinámica del cáñamo y de la marihuana”, explica en entrevista Martínez Rentería.

Y es que el espacio también distribuye, por ejemplo, extractos y bálsamos para dolores u otros usos terapéuticos a base de cannabidiol (CBD), compuesto sin efectos psicoactivos, además de albergar una boutique smokeshop con diversos tipos de pipas realizadas de modo artesanal.

En México apenas comienza la propagación de lugares que comercializan legalmente los productos derivados de esta planta, mientras en otros países son comunes desde hace tiempo, contrasta Martínez Rentería, sentado en una de las mesas al interior del establecimiento, que también, ante la pandemia, ha extendido su servicio a la acera, que funge como terraza.

En la cocina un experto en la preparación de alimentos cannábicos no psicoactivos reparte a los comensales chapatas, tapas, smoothies o cerveza artesanal elaborada con semillas de cáñamo.

El cáñamo es una variedad de la planta Cannabis Sativa, con porcentajes ínfimos de tetrahidrocannabinol (THC), compuesto psicoactivo que se encuentra en mayores cantidades en la marihuana, cuyo proceso para despenalizarla en México se ha diferido una y otra vez.

“Es muy lamentable, porque en otros países nos han puesto el ejemplo de cómo ha ido fortaleciéndose no solamente esta industria, sino las posibilidades tanto recreativas como médicas en torno a una planta que ha comprobado sus beneficios desde muchas perspectivas científicas y académicas”, expone el también escritor.

Un tema ante el que La Juanita abre una puerta a los lectores, pues en el sitio también pueden conseguirse publicaciones “psicoactivas” de sellos editoriales independientes, entre ellos Moho, El Salario del Miedo y Generación, este último dirigido por Martínez Rentería.

Con su nombre, el establecimiento hace además un homenaje a la parte femenina de la planta, señala Martínez Rentería, autor de libros como La utopía posible, Mujeres cannábicas y Conversaciones pachecas, títulos que indagan en la temática en cuestión.

“La Juanita está haciendo ese reconocimiento y también reivindicando un antecedente histórico, porque la marihuana ha estado presente por lo menos desde la Conquista, y de la Revolución Mexicana tenemos la famosa canción de La Cucaracha”, refiere el también editor de la revista Generación.

El equipo de La Juanita involucra también a Alan Ureña, propietario de la Pulquería Los Insurgentes; al filósofo y promotor cultural Emiliano Escoto y al economista Alberto Flores.

El sitio despoja a la planta del estigma que la reduce a una droga y la presenta en sus múltiples dimensiones.

“Uno de los propósitos al abrir este espacio es normalizar nuestra relación con la marihuana, porque lamentablemente la mayoría de la población sigue sin tener una información clara al respecto”, dice Martínez Rentería.

“Siempre he defendido la idea de ‘no consumo, pero me sumo’, porque estar a favor de la despenalización de la marihuana no necesariamente significa estar a favor de su consumo, y eso es clave para entender que despenalizar particularmente la marihuana nos beneficia a todos como sociedad: es un avance en cuanto a derechos humanos, en cuanto a democracia, en cuanto a quitarle fuerza a la delincuencia organizada y eliminar la corrupción, y, desde luego, la violencia. Entonces estos espacios sirven para que este tipo de sustancias dejen de verse como la parte mala de un entramado prohibicionista”.

Y agrega: “El problema no son las drogas: el principal problema es la prohibición”.

Martínez Rentería alista un nuevo libro: La bruja blanca, un título que se adentra en el movimiento para legalizar la hoja de coca y la producción de cocaína, algo ya muy avanzado en Colombia.

‘Morena no quiso avanzar’

Las políticas prohibicionistas han fracasado, afirma, sin temor a equivocarse, Martínez Rentería. Sobre todo, porque no han frenado el consumo y porque propiciaron, en cambio, la violencia y la corrupción.

“El porcentaje de gente que muere por consumir muchas de las llamadas drogas prohibidas es infinitamente inferior a la gente que muere por la guerra contra el narco”, compara.

“Y curiosamente”, añade Martínez Rentería, “no existe ningún caso de muerte por consumo de marihuana registrado en las instituciones de salud públicas o privadas, mientras los índices de fallecimiento por la guerra generada en torno al crimen organizado es altísimo y sigue creciendo”.

Ante los retrasos e incumplimiento del Congreso de la Unión para legalizar y regular el consumo recreativo de la cannabis, solamente resta esperar que la Suprema Corte de la Nación anule cinco artículos de la Ley General de Salud que la prohíben, señala, su parte, Zamudio.

El etnólogo considera que el actual Gobierno ya perdió la oportunidad para mostrarse distinto a los anteriores.

“Lo que demostró es que son iguales”, asegura en entrevista.

“Ciertamente, no tienen mayores intenciones de hacer cambios en la ley, lo cual implicaría el respeto a los derechos de los ciudadanos, porque de eso estamos hablando, más que de marihuana o de otras sustancias: del derecho que tenemos de consumir por el libre desarrollo de la personalidad”.

El movimiento nacional contra el prohibicionismo, del cual forma parte Zamudio, ya no espera mucho del poder legislativo, sobre todo, remarca, de la fracción oficialista, Morena, “que es el partido que controla las cámaras y, precisamente, porque las controla, no quiso avanzar”.

Zamudio dirige La Dosis, una publicación trimestral enfocada en la comunidad psicoactiva, cuyo número más reciente fue presentado la semana pasada en La Juanita, el nuevo cuartel chilango de la cultura cannábica.

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