20 abril, 2021

Tu cerebro disfruta la música tanto como la comida

Foto: Europa Press

*Estudios de neuroimagen ponen de manifiesto las similitudes entre el modo en que los circuitos de recompensa del cerebro procesan la música y otras recompensas como comida, dinero y alcohol

Europa Press // Excelsior.com.mx

Una nueva investigación destaca que la comunicación entre los circuitos auditivos y de recompensa del cerebro es la razón por la que las personas encuentran la música gratificante.

La comunicación entre los circuitos auditivos y de recompensa del cerebro es la razón por la que las personas encuentran la música gratificante, según una nueva investigación publicada en la revista ‘JNeurosci’.

A pesar de no tener beneficios biológicos evidentes, los humanos aman la música. Los estudios de neuroimagen ponen de manifiesto las similitudes entre el modo en que los circuitos de recompensa del cerebro procesan la música y otras recompensas como la comida, el dinero y el alcohol. Sin embargo, los estudios de neuroimagen son correlativos por naturaleza.

En el nuevo estudio, los investigadores trataron de determinar el papel causal de estos circuitos mediante una estimulación cerebral no invasiva.

Un grupo de aficionados a la música pop escuchó un conjunto de canciones pop mientras el equipo de investigación medía su actividad cerebral con resonancia magnética. Antes de la exploración, el equipo excitó o inhibió indirectamente el circuito de recompensa del cerebro con estimulación magnética transcraneal.

La excitación del circuito de recompensa antes de escuchar la música aumentó el placer que sentían los participantes al escuchar las canciones, mientras que la inhibición disminuyó el placer. Estos cambios en el placer inducido estaban relacionados con cambios en la actividad del núcleo accumbens, una región clave del circuito de recompensa.

Los participantes con la mayor diferencia en el placer también mostraron la mayor diferencia en la actividad sincronizada entre las regiones auditivas y de recompensa. Estos resultados indican que las interacciones entre las regiones auditivas y de recompensa impulsan el placer que sentimos al escuchar música.

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