22 junio, 2021

Pareidolias Planetarias y Calendario

Escribe: Ricardo Quit // @cienciacc

Pareciera que las estrellas conspiran y que desde las profundidades del espacio, que creemos matemáticamente infinito, nos envían señales para orientar nuestra vida cual mensajes de dioses que rigen las reglas de nuestro mundo y universo. Así hace unos cuantos miles de años atrás, veíamos el mínimo cambio en el clima como una señal para reformar nuestra conducta, a veces a favor y otras veces en contra; con el paso del tiempo, de los siglos, fuimos identificando patrones y reglas generales que seguía la naturaleza a los que llamamos conocimiento tangible y posteriormente ciencia.

La ciencia como una explicación racional del universo, poco a poco empezó a explicar, o por lo menos intentar explicar también la conducta de los humanos. En la conjunción de estas explicaciones, surgió el calendario que más allá de decirnos el día en que vivíamos nos decía la temporada de cultivo, cosecha, frio, calor y lluvias; explicaciones que desembocaron en nuevas y modernas ciencias como la agricultura y la meteorología, algunas ciencias se hicieron viejas y dieron lugar a ciencias mas jóvenes y fuertes. La agricultura alumbró a la agronomía, la meteorología y la edafología.

La astrología determinaba el calendario por la posición aparente de los cuerpos celestes y no por la interacción gravitacional de ellos, intentaba también pronosticar nuestra conducta, así era fácil saber que en el invierno la gente disminuiría su interacción y que había que conservar la cosecha para poder sobrevivir hasta a la primavera.

Ahora una mezcla entre la mercadotecnia y la sociología analizan, predicen y hasta determinan la conducta en cada mes e incluso semana del calendario, así nos vemos comprando regalos en la última y primera semana del año y en la segunda de febrero buscando el calor justo a la mitad del invierno en el hemisferio norte; realizamos festejos de la fertilidad en la entrada de la primavera, disfrutamos de las bondades del verano e incluso rendimos homenaje a nuestros difuntos en el otoño y luchábamos contra la depresión invernal con fiestas y reuniones usualmente a final del año; todas estas fechas son asociadas con nuestra distancia promedio al sol, la duración del día o de la noche, la temperatura y a últimas fechas hemos aceptado que el calentamiento global, una parte del cambio climático, es también causa y responsabilidad de nuestra conducta. Hoy parecería intuitivo predecir que el calendario afecta nuestra conducta, por ejemplo: el próximo 24 de diciembre la gente estará diciendo feliz navidad o felices fiestas.

La astronomía también ha tenido frutos en su matrimonio con otras ciencias, sus hijos contemporáneos son la radioastronomía, astrobiología y astrofísica por mencionar algunas, algunos aún conservan el apellido de su madre y se llaman astrónomos y muchos otros han declarado su independencia llamándose por ejemplo los cosmólogos y los astrofísicos; aún así todo ellos siguen observando al cielo directa o indirectamente.

En 1877 Giovani Virginio Schiaparelli, el tío de la diseñadora de modas, al observar Marte creyó ver canales en su superficie, confirmando las afirmaciones de Angelo Secchi hechas 20 años atrás, y aunque ambos creían que eran parte de la orografía marciana trascendido para que Percival Lowell en 1895 publicara sus propias observaciones del planeta pero acompañadas con la teoría de que esos canales habían sido realizados por seres inteligentes, todas esas observaciones producto de las deficiencias de los telescopios de su época.

A pesar de que José Comas Sola y otros astrónomos contemporáneos lo refutaran, las teorías de los Marcianos trascendieron hasta el actual inconsciente colectivo; desde una civilización más avanzada hasta el color de la piel, la estatura y demás implicaciones de vida marciana la podemos ver en los productos de comunicación de las diversas generaciones; las aventuras de la Serie Marciana de Edgar Rice Burroughs en la literatura, La guerra de los mundos en los programas de radio, Mi marciano favorito en la televisión y en menor medida en los comics de superhéroes o las películas de juguetes que están agradecidos.

Percival Lowell, PL para los cuates, también dedicó la última década de su vida a encontrar un noveno Planeta que matemáticamente debería de estar más allá de la órbita de Neptuno, 14 años después de su muerte en 1930 Clyde Tombaugh descubrió a dicho nuevo Planeta, al de nombre clave Planeta X, lo llamaron Plutón Presumiblemente no solo por la mitología acorde al nombre del resto de Planetas sino por quien predijo su existencia. Plutón también protagoniza algunos episodios de la ciencia ficción de Lovecraft.

76 Años después, en 2006, la Unión Astronómica Internacional determinó que Plutón ya no cumplía con la nueva definición de Planeta pero inauguraba una nueva clasificación de cuerpos Plutinos Transneptunianos. En Julio de 2015 la sonda espacial New Horizons enviaba una serie de fotografías del no-Planeta con la sorpresa de una formación en forma de Corazón, cosa que llamó la atención en los periódicos y redes sociales.

El 25 de julio de 1976 la nave espacial Vikingo 1 de la NASA enviaba fotografías de la superficie Marciana y lo que podría ser un formación montañosa con forma de rosto viendo a la tierra, cosa que también despertó la imaginación de la literatura fantástica y sigue siendo divulgada.

En Julio de 2020 vimos con emoción el lanzamiento de la misión Mars 2020 que promete depositar en el cráter Jezero de ese planeta a los robots Ingenuidad y Perseverancia este 18 de febrero. La fama que sigue ganando el promisorio y pronto colonizable planeta rojo ha vuelto a llamar la atención, más de 100 años después de los supuestos canales y civilizaciones avanzadas ahora aparece con una formación que para algunos asemeja la forma de un ángel junto al que también parece un corazón. Tuvieron que señalármela para que yo pudiera distinguirla.

Todas estas interpretaciones de Canales, Corazones y Ángeles, no distan mucho de la forma en que fueron nombradas las constelaciones o algunas formaciones rocosas, el conejo en la luna o cuando encontramos caras o formas conocidas en las nubes y hasta en la comida y con mayor impacto cuando son asociados a fenómenos religiosos.

A este fenómeno psicológico le llamamos pareidolia, del griego junto-imagen, una reacción por lo regular inconsciente y que sucede en menos de 1/6 de segundo para discernir si hay peligro, así como la habilidad de sonreír nos permitió distinguir las amenazas en el inicio de nuestra humanidad, este reflejo nos permite identificar imágenes similares de manera casi inmediata y ligeramente más tardada que el objeto real, a veces vemos caras hasta en la espuma del café.

Nuestro cerebro seguirá evolucionando, un día dejaremos de reconocer cangrejos o leones en las estrellas y tal vez identifiquemos erróneamente vacunas o teléfonos inteligentes, según nuestras necesidades e interpretaciones. No es coincidencia que la palabra imagen esté relacionada tanto a una representación gráfica tangible como intangible, tal es el caso de la imaginación.

Ricardo Quit es divulgador científico miembro del Concejo Nacional para el Entendimiento Público de la Ciencia

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