27 enero, 2021

“La educación privada poblana”, intolerante ante la “pandemia”

Por: Juan Manuel Zavala // @zavalinzky

En Puebla desgraciadamente hay personajes que aun y cuando tienen experiencia en el ámbito económico con maestrías y doctorado en economía, al parecer no entienden, o no les importa lo que significa y conlleva, en términos económicos una “Pandemia”… “Bussines are Bussines”.México ha sido uno de los países más afectados por el Covid- 19, acercándose al millón de casos con un porcentaje de casi 10% de defunciones según las últimas cifras oficiales en septiembre del 2020. El escenario económico no difiere mucho del escenario de salud: se estima que el PIB del 2020 será de -9.8% y para el 2021 se pronostica una tímida recuperación de 3.4 por ciento. Por su parte, el tipo de cambio se cotiza alrededor de 21.00 pesos por dólar, equivalente a una depreciación de 10%, con respecto al nivel inicial del año.

Es probable que la economía mundial experimente la peor recesión desde la Gran Depresión de 1929, que superará con mucho la crisis financiera mundial de 2008-09. Además, que la recuperación económica posterior tarde en regresar a la economía mundial a la tendencia de crecimiento que existía previo a la pandemia.

A pesar de que el FMI ha sentenciado que la economía mundial enfrentará una crisis sin precedentes, muchos de los pronósticos económicos hechos hasta ahora en México proyectan una caída alta, pero dentro de lo convencional. Si la más grande crisis en México fue la de 1995, cuando la economía se contrajo en 6.2%, podría suponerse que esta crisis sin precedentes debería superar ese registro.

Los sectores son afectados en primer lugar porque los consumidores disminuyen su demanda de bienes debido al confinamiento o separación social, que es la primera medida adoptada para evitar la propagación del contagio que, en ausencia de esa medida, crecería en forma exponencial. En segundo término, se ven afectados porque disminuye la demanda de consumo de parte del gobierno, en parte también por el cese o la disminución de actividades en el Estado, y en parte porque hay una reorientación del presupuesto público hacia renglones de gasto relacionados con el combate a la epidemia.

En tercer lugar, disminuye la demanda final porque cae la inversión productiva, o la formación bruta de capital fijo (FBCF), por tanto, deja de demandarse bienes relacionados con algunos de los ítems que atañen a la formación de capital, como la compra de equipos, maquinaria, la construcción residencial y la obra civil. Por último, disminuyen también la demanda de productos por exportaciones, por las mismas razones que afectan al consumo privado, la demanda de nuestros productos en el extranjero cae porque los consumidores foráneos están también en aislamiento social, no hay demanda de los gobiernos extranjeros ni tampoco demanda de inversiones.

Además, en este renglón hay una dificultad adicional por el lado de la oferta, que es el dislocamiento de las cadenas de suministro internacional que afecta la producción de bienes finales y bienes intermedios que se integra con partes provenientes de otros países.

Hay un riesgo de crisis financiera y bancaria, que no ha sido disipada del todo con el plan de liquidez impulsado por el Banco de México el pasado 21 de abril. Las pérdidas en el valor de los activos bancarios por el prolongado crack bursátil prácticamente en todos los países, pero por su especial relevancia en la bolsa de Nueva York, una sucesión interminable de lunes y martes negros como no se había visto ni siquiera en el crack de 1929, ha dejado los balances bancarios en número rojos.

Los bancos enfrentan además el riesgo de una generalizada bancarrota de deudores que llevaría a una situación de cartera vencida de los préstamos bancarios. Esto presionaría al alza a las tasas de interés a las que prestan los bancos y la exigencia de mayores garantías en el otorgamiento de créditos, es decir a mayores obstáculos al otorgamiento de crédito.

La acción de Banco de México es muy importante y no podría ser más oportuna, sin embargo, se decide en ejercicio de una autonomía del Banco de México cada vez más debilitada y que va a contrapelo a las prioridades políticas fijadas por el ejecutivo federal. Por otro lado, el acuerdo de asistencia financiera entre el Consejo Mexicano de Negocios y el Banco Interamericano de Desarrollo, por 12 mil millones de dólares, para realizar operaciones de factoraje podría complementar la intervención del Banxico.

En el tema de las Universidades, los estudiantes y sus familias deberán tomar una muy dura decisión; ¿año sabático?, ¿desertar definitivamente de una carrera aunque lleven promedio superior en materias?, ¿matricular en universidades públicas ya de por si saturadas?…, la realidad es que ante la intolerancia de quienes llevan la rectoría de las universidades y colegios privados de los más caros de Puebla que no entregan documentos de conclusión de preparatoria por falta de pago de los últimos cuatro meses, después de haber recibido pagos por más de 12 años consecutivos, o no permiten inscribir materias porque no hay dinero para pagar en este momento, es un verdadero conflicto en el orden familiar, ya que ahora tendrán que decidir si comen o estudian, porque definitivamente trabajar no podrán…

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señaló en su momento que, las universidades sí deben de continuar con el cobro de las colegiaturas a pesar de que ya no se estén dando clases presenciales, esto fundamentado con un decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación en donde a los prestadores de servicios se les permite continuar haciendo cobros, sin embargo, sí se le pide llegar a una conciliación para acordar el pago.

La Dependencia detalló que esto está fundamentado con base en lo decretado por parte del Gobierno Federal. “Dice que no elimina el pago de colegiaturas porque la contingencia está denominada como causa de fuerza mayor, por lo que los proveedores, en este caso, las escuelas privadas, no pueden continuar dando clases presenciales debido a la contingencia”, es decir que al Gobierno y a los “negocios educativos” le vale madres lo que pase con la población estudiantil en México.

A medida que la pandemia se apodera de América Latina y acaba con la vida de cientos de miles de personas y devasta las economías, se está produciendo un alarmante retroceso: millones de estudiantes universitarios abandonan sus estudios“, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

El éxodo amenaza décadas de logros que ayudaron a sacar a comunidades enteras de la pobreza. Y es un gran retroceso para una región que lucha por escapar de su trampa secular —la dependencia a menudo destructiva de la exportación de materias primas— y avanzar hacia una economía basada en el conocimiento.

Expertos aseguran que la tormenta sería un duro golpe para al sector educativo en México, especialmente después de que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, derogó el año antepasado una reforma que según la administración anterior buscaba fortalecer el sistema local de enseñanza, uno de los peores calificados entre los países de la OCDE.

Según proyecciones de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares (CNEP), otra asociación local del gremio, la mayoría de sus 3,500 afiliados vería caer su matrícula hasta en un 30% durante el año escolar (2020). Aunque algunos otros de sus miembros podrían reportar una baja de hasta un 60%.

En fin como diría un estratega político… “En País de ciegos, el tuerto es Rey”, Conocida frase con cuyo concepto se intenta describir una situación en la que una persona sobresale, no por poseer grandes talentos, sino merced a la mediocridad de los demás.

A %d blogueros les gusta esto: