17 enero, 2021

La tregua de Navidad que detuvo la Primera Guerra Mundial

Ivanna Munguía // CulturaColectiva

La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan“. Esta frase de Erich Hartmann (1922-1999) es una perfecta definición de lo que es la guerra y lo absurdo que representa.

Y quién mejor para darnos esta valiosa lección que él, un fotógrafo que participó en la Segunda Guerra Mundial combatiendo tropas alemanas; nació en Múnich pero emigró, a los 16 años, a Estados Unidos debido a la persecución de judíos en Alemania.

La brutalidad de la guerra la sufren los civiles de los países involucrados, los espectadores lejanos y —aunque muchas veces no nos pasa por la cabeza— los soldados, que no son máquinas sin emociones o sentimientos. La Primera Guerra Mundial nos confirma lo anterior con un acontecimiento ocurrido en vísperas de la Navidad de 1914.

La Gran Guerra —como también se le conoce a este conflicto— estalló el 28 de julio de ese mismo año, después de que el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero al trono del imperio austrohúngaro, fuera asesinado por Gavrilo Princip, un nacionalista serbio.

Este hecho provocó que Austria-Hungría diera un ultimátum al Reino de Serbia, que fue apoyado por Francia, Reino Unido y Rusia —Los Aliados de la Triple Entente—; mientras los imperios de Alemania e Italia apoyaron al austrohúngaro conformando la Triple Alianza.

En esta guerra participaron alrededor de 70 millones de militares y murieron casi 10 millones.

Pero la noche del 24 de diciembre de 1914 fue muy distinta al resto de la guerra. Todo comenzó cuando los soldados alemanes decoraron su trinchera para después cantar villancicos, como Stille Nacht (Noche de Paz).

Al ver y escuchar lo anterior, los británicos, desde su trinchera, respondieron cantando la misma canción pero en inglés. Después empezaron a intercambiar saludos y buenos deseos de Navidad desde lejos y decidieron reunirse en la tierra que disputaban.

Una vez ahí decidieron poner un alto al fuego por esa noche, y en vez de intercambiar disparos intercambiaron cigarrillos, chocolates y whisky como regalos navideños.

Al día siguiente la tregua continuaba. Ese día los cadáveres de los caídos recientes de cada bando fueron recuperados y enterrados en ceremonias. Los soldados de ambos frentes lloraron juntos todas las pérdidas, incluso leyeron un fragmento del salmo 23:

“El señor es mi pastor, nada me falta. Sobre pastos verdes me hace reposar, por aguas tranquilas me conduce. El señor me da nueva fuerza, me consuela, me hace perseverar. Me lleva por el buen camino, por el amor de su nombre. Aunque camine por un valle oscuro no temeré mal alguno porque Él está conmigo”.

La Tregua de Navidad se extendió a muchas áreas, y aunque en algunas sólo duró esa noche, en otras duró hasta año nuevo e incluso hasta febrero. También se sabe por medio de cartas enviadas por los soldados a sus familias que jugaron partidos de futbol, y hasta se conoce el resultado de uno de estos: 3-2 a favor de Alemania.

Como era de esperarse, este hecho sin precedentes les pareció inaceptable a las filas superiores de cada ejército; y los comandantes británicos John French y Sir Harace Smith-Dorrien juraron que nunca se repetiría, por lo que tomaron medidas como rotar las tropas por múltiples sectores para evitar que los enemigos se familiarizaran.

Además, ordenaron bombardeos en las mismas fechas de los años siguientes para que no hubiese reblandecimientos. Sin embargo, los encuentros fraternales continuaron, aunque en menor medida.

La Tregua de Navidad representa un mensaje importante a la humanidad que ha sido plasmado en películas, libros, canciones y videos como los siguientes:

*La película francesa Feliz Navidad (2005)

*La película Oh! What a Lovely War (1969), de Richard Attenborough.

*La obra Silent Night: The Story of the World War I Christmas Truce, de Stanley Weintraub (testigo de este suceso)

*La canción All Together Now del grupo británico The farm

*El video de Paul McCartney Pipes of Peace (1983)

Desafortunadamente, el siglo XX estuvo marcado por genocidios que cambiaron a la humanidad. Debemos conocer y recordar cada uno de ellos, para tener siempre en mente que jamás será válido atentar en contra de la vida de millones sólo por ganar guerras inútiles y despiadadas.

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