23 enero, 2021

Rumbo a la amnistía IV

En estos días los ancestros ofrendaban su sangre a la tierra, se punzaban un dedo con la punta del Maguey, se guardaban en meditación y oraban por paz, nosotros nos guardamos de este virus de una manera u otra nuestro pensamiento también socialmente esta desgarrado, nuestras generaciones hoy sangran y mueren.

La sangre llamó y el espacio devolvió el llamado a alguien, hemos impresionado allá arriba la armonía está en camino: no hay destinos, hay un solo sendero; en los pueblos imagino que esto es la razón de un hermoso porvenir – Ometeotl.

Tonantzin, oh madrecita, virgencita nuestra has hecho el milagro de perdonarnos nos has tocado en estos días de penumbra cantaste madre, tu amor nos ha mostrado ciertos casos con cariño y 1000 colores que nos abrazamos en la noche que aún jugamos pelota y que el abuelo sigue buscando el sendero a todos los rumbos el rumbo del precioso niño, a todos nuestros dioses, buenos días, desde este despertar de una humanidad sin gente de una basílica vacía y a reventar de amor al mismo tiempo, tal vez la gente lleno de humanidad tu cerro, morenita.

Aprendemos a tocarnos, aprenda muchacho a apapachar, como decimos por acá, a acariciar con el alma en esta distancia social porque se acerca un buen porvenir, un nuevo día, un buen día no era como yo creía pero nos volvimos como tú, Tonantzin, niños puros en esta gran fiesta de la vida en medio de tanto dolor si en medio de tanto mitote lo que surgió fue la resistencia por la vida.

Ese precioso llamado que la naturaleza nos dio transformándose también el niño en este fenómeno que azotó las costas de nuestros mares y playas, los caracoles sonaron al unísono con el aire y el atardecer haciendo llamados en nuestras lenguas en nuestras culturas llamados por una cura una simple vacuna…

Magia… Hoy el vaticinio de los brujos en la pantalla es bueno, los emporios farmacéuticos son la nueva revelación; Oh madrecita ahora todos estaremos curados; No sé si inclinarme y alabar dar gracias porque volveremos a la normalidad o hincarme y pedir perdón por ese fenómeno que llamamos el niño, ese niño precioso tan natural tan lindo tan tuyo madre naturaleza.

Ah, como nos ha lastimado.

Los insectos poco a poco vuelan sobre nuestras cabezas con estos aires de muerte, seguirán, seguirán con estos fríos, se irán, se irán con estos tiempos de pandemia y con ellos los p******* los malos, los contrarios, la resiliencia y la resistencia motivan este aire y de aquí se distribuirá hasta la cordillera.

Niños, hermanos, hombres, mujeres, ancestros todos; un corazón, un templo y sacudan el suelo hasta que el inframundo opaque con gritos las súplicas del último de nuestros niños, son cientos de miles esas almas, que suplican como millones, seremos un porcentaje a penas en el planeta despiertos como niños, pero somos algo, ya un porcentaje es algo.

Somos México, un dedo en el monstruo que Punza. Es un dedo que no se cura con vacuna.

¡No te vacunes porque te saldrá un brazo en la frente! o ¡vacúnate para volver a la normalidad pronto! ¿Qué diablos? esto es ridículo, ¿esto es normal?

Ya no más no más a las guerras de discursos en su mitote, mi país no es herramienta de división. Sorry las farmacéuticas como los emporios llegaron para apropiarse, perdón, para quedarse. Ja, ja, quedarse a poner su ponzoña, a poner todo el monstruo encima y apuntarnos con el dedo.

¡Si ojalá que tu purulencia monstruo no ensucie ese dedo!, esa resistencia de miles de millones no importa ya; un dedo fue vacunado.

Llegará el alba, ahora ya esperamos que los aires de enero cambiarán seguro estos aires de insectos portadores de muerte, madre del precioso niño protégenos, apapáchanos.

Una palma de aliento a la gente Nuevo León, Chiapas, Cancún y Tabasco.

La solidaridad es el alma de nuestros pueblos.

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