23 enero, 2021

Un ensayo sobre cocina poblana

Por: Raúl Ernesto Contreras Cortés

Puebla, nuestra amada ciudad. ¿Cuántas historias no nos contarían los terrenos de la antigua Cuetlaxcoapan? Sede de una de las ciudades más importantes del virreinato, la Angelópolis es hogar de muchos atractivos turísticos construidos desde tiempos coloniales hasta el inicio del siglo XXI.

Entre ellos podemos enumerar los barrios viejos con sus casonas de piedra, como el Barrio de la Luz y el Barrio del Alto; La Catedral y sus inconfundibles torres; las hermosas iglesias repletas de arte sacro; la Casa del Alfeñique, emblema del barroco; los Heroicos Fuertes de Loreto y Guadalupe, donde las armas nacionales se cubrieron de gloria; Africam Safari con su variedad de especies animales y otros tantos puntos turísticos dentro del municipio.

Pero no todos nuestros atractivos son materiales, pues Puebla de Zaragoza o los Ángeles cuenta con un gran as bajo la manga y se trata de la gastronomía poblana, reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Nuestra gastronomía puede presumir muchas joyas de la cocina mexicana, sí no es que las mejores, modestia aparte: Joyas dignas de una corona como el Chile en Nogada; el Mole de Caderas, traído de las agrestes sierras al sur del estado; Escamoles, esos pequeños insectos tan deliciosos para ser degustados en un buen taco; platillos de temporada que hechizan al comensal, pues la buena cocina entra por todos los sentidos.

Y esos platillos no bastan, nuestra cocina tiene platillos emblemáticos que pueden ser disfrutados todos los días del año, ya sea en un modesto puesto en una esquina o la cochera de algún emprendedor o emprendedora, hasta ser degustados en restaurantes especializados como lo son los tacos árabes, las cemitas, las memelas, las chalupas o los molotes.

Podría parecer que estos ejemplos fuesen motivo suficiente para finalizar la lista de atractivos culinarios de la Heroica Puebla, pero aún falta la cereza en el pastel de la comida poblana y se trata de una cereza muy dulce: Nuestros amados y reconocidos internacionalmente dulces típicos.

Listarlos por completo llevaría tiempo y la lista sería extensa, pero hay que dar honor a quien lo merece como lo son los camotes de Puebla, cuya imagen se extendió a otro aspecto de la vida poblana como lo es el deporte; las tortitas de Santa Clara, los dulces de lecha, las cocadas y los borrachitos en cajas de cartón.

Creaciones de monjas y familias en tiempos lejanos, que ahora viajan a lugares tan distantes como lo son Nueva York, Madrid o Wolfsburgo como recuerdo de un viaje enriquecedor en el que visitantes de todo el mundo pueden degustar y disfrutar comida digna de un emperador.

Visita Puebla y consulta los tours y la información que el Ayuntamiento de la ciudad tiene a su disposición en http://www.turismopuebla.gob.mx/esp/ o en las galerías del Palacio de Gobierno .

Dudas, quejas y comentarios a @RaulEcc1977

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