1 marzo, 2021

Para todos aquellos a quienes perdimos a los seres que más amamos.

Es difícil e incierto como nuestra vida cambia en segundos, sin saber, sin sentir, sin pronosticar. De haber tenido la más remota idea que aquel ser a quien amamos tanto se iba a ir en segundos por situaciones que creemos no era el momento, se nos han ido.

Esta pandemia ha arrasado con toda la humanidad y desafortunadamente no solo de forma económica, o laboral. Lo peor que nos ha pasado es clavarse de forma colectiva en la mente y el espíritu de las personas. Este virus nos ha atacado de forma inimaginables; un día estas al lado de la gente que creías iba a estar a tu lado durante muchos años y de momento se esfuma como la niebla, pero deja surcos como terremoto.

Este escrito es para acompañar en su dolor y pesadez a todos los que este año hemos perdido más que dinero o trabajo, hemos perdido al ser que me amamos profundamente y nunca creímos que iba a desaparecer. Es para unirnos y entender que la vida sigue, aunque el alma está rota; tratar de entender o darle un poco sentido a esta situación tan verosímil en donde ya nada tiene coherencia ni un porqué de seguir, pero sigue.

Como yo, sé que existen muchos. No es lo mismo perder a alguien cuando sabes que venía enfermo a perder a alguien que hace poco tiempo se encontraba en excelentes condiciones, que unía a la familia, que te unida como persona, es más, te hacia volar y te regresaba a la tierra solo con su apoyo, con sus frases y su incondicional forma de ser.

Puedes preguntarte una y otra vez hasta el cansancio, ¿Por qué ell@? Si tenía toda una vida por delante, si tenía mucho que dar, porque sin ella o él simplemente no somos nada. Pero no importa cuantas veces te cuestiones la vida no va a regresar, el vacío que se siente en el cuerpo permanecerá así durante todo el tiempo que te lo permitas.

No es fácil, pero tampoco imposible: quedarnos con lo mejor de esa persona es lo mejor que podemos hacer para honrarlos como amor y respeto, recordar todos esos momentos que hicieron que los amaramos tanto y olvidar todos esos momentos amargos para darle vuelta a la vida.

¿Quién dijo que era fácil la vida? Crecer y dejar ir a quienes han formado y han dejado huella en nuestra vida no es nada sencillo, pero es parte de crecer y madurar. Es por eso, que hoy quiero compartir mi dolor para enfocarnos en lo bueno y aprender a valorar a todos los que tenemos al lado. Nunca temas decirle quien quieres, lo que sientes. Que no te de miedo decir lo que sientes o lo que quieres porque no sabes si despertaras mañana.

No temas decir tu punto de vista, o te ates a alguien porque crees que no tienes opción. Solo cree, cree en ti mismo y en tu fortaleza, no demerites el trabajo de otros y aprende a escuchar; vamos aprende a vivir que la vida es corta, tan corta como una mecha y depende de ti y solo de ti ver a donde se dirige esa flama, esa felicidad y esa libertad.

Finalmente, todo se acaba, todo se enfría, pues solo son ciclos o momentos como dice un amigo y tarde o temprano pasaran. Aunque internamente esperas volver a verlos en algún lugar, en algún momento.

A %d blogueros les gusta esto: