20 abril, 2021

Por: Carlos Andrés del Campo*

 

Desde el patio trasero.

Mensaje del Anáhuac.

El ombligo del mundo” en medio del muro de hormigón.

Se les acabó el tiempo.

Finalmente, finalmente.

Hoy el mundo madrugó ante la cita de esta maldita pandemia, que poco a poco va desapareciendo, las autoridades los weros los de enfrente entienden este fin de los tiempos, esta masacre seduce a hombres, mujeres, nuestros niños, ¡pero no!.

Todavía no nos rendimos hemos caído, hemos perdido, si hemos perdido la conciencia, ¡pero nunca!

Nunca olvidamos que nos pertenecemos el uno al otro, al otro, al extraño a los de nuestros queridos hermanos, hijas que son el Pilar de nuestro ejemplo, esperamos ser; en las tierras de los Sioux, Cherokes de los Prieto pues, hablan de amor.

Ja,ja tierra de sueños.

Miles de dioses, millones de cuerdos en estos mundos locos, pretendiendo ser benevolentes.

Somos fieles a cada espacio de esta cuarenta de intereses creados por el fascismo contra la Anáhuac que venció a todos menos a la madre tierra.

Ahora, si dejamos ir a los perros Carlos, Enrique, Felipe y Chente.

Ayúdenos viejos a velar por nuestra madre, ayudemos a lidiar con este virus que no sólo corroe la piel que seguirá creciendo.

Pronto desde los 4 puntos de nuestro México los ancestros nos guiarán; en el centro del corazón, el centro de nuestro tiempo.

¡Ahora es el momento! Sin peleas no hay victorias y las pelea es peleando…

Votamos pero nunca más por miedo…

Esta es la última vez que ganas tu maldito engendro devorador de sueños.

*La opinión aquí escrita no necesariamente es la línea editorial de este medio; Carlos Andrés es poblano radicado en la Unión Europea que emite su opinión como cualquier mexicano libre de hacerlo

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