19 septiembre, 2020

H.P. Lovecraft, sueños y elementos químicos

Por: Ricardo Quit // @cienciacc

Como muchos de ustedes ya han de saber soy una persona escéptica, que me he dedicado básicamente a la ciencia y que he mantenido distancia de los más diversos rituales religiosos o metafísicos no tanto por desprecio sino por falta de interés o convicción, por lo que entenderán que si les cuento esta serie de sucesos que he presenciado sabrán que soy fiel a la verdad en busca de una explicación científica. Lo anterior es básicamente como inician las obras del autor del que les platicaré durante este rato, no es mi intención convencerlos o desconvencerlos de volverse fieles seguidores pero sí, como siempre, compartirles cierto gusto por la ciencia y la literatura de ficción.

Supongamos ahora que decidimos relatar una de nuestras experiencias oníricas, sueños o ensoñaciones pues, o peor aún: alguna de nuestras pesadillas; por supuesto esta tendrá elementos del mundo que nos rodea, con escenas, escenarios, objetos y personajes que se manifiestan a voluntad y con ayuda de nuestra imaginación sin prejuicios que podría desencadenar situaciones incontrolables o quizás impredecibles pero por suerte nuestra: narrables.

Así Howard Phillips Lovecraft o H.P. Lovecraft comparte sus ensoñaciones que va aderezando con sus altos conocimientos y mitos de seres ancestrales o supernaturales de otros mundos. La idea de un universitario de reconocida excelencia académica cuyo conocimiento de la ciencia y tecnología lo lleva a identificar e incluso enfrentarse a seres inter-dimensionales se repite tanto en la obra del autor en cuestión como en cualquier saga de cómics llevada al cine donde el filántropo, playboy y genio millonario sin poderes se enfrenta a un monstruo que llega a nuestro planeta cruzando un portal mágico para apoderarse del mundo que desde un inicio ya lo consideraba suyo mucho antes de nuestra existencia.

Howard (homónimo del papá de Tony) cita y mezcla su ficción con nuestra realidad a cada momento como si fuera un continuo único, cosa que para jóvenes lectores con poco entrenamiento en ciencia podría resultar inspirador pero fuera de la realidad verídica en que vivimos, la única advertencia que yo haría sería recordar que es ficción alimentada de fantasía, la primera es una simulación la segunda es una creación.

En “Sueños de la Casa de la Bruja” de 1933, Lovecraft escribió:

“…lo sometieron a análisis químico, y el profesor encontró platino, hierro y telurio en la aleación, pero mezclados con ellos había al menos otros tres elementos de elevado peso atómico que la química era incapaz de clasificar. No solamente no correspondían a ningún elemento conocido, sino que ni siquiera encajaban en los lugares reservados para probables elementos en el sistema periódico”.

Dicha frase es suficiente para que los fanáticos de la ciencia y la química nos cambiemos el pañal o contengamos nuestros ojos en su órbita, pues más que reveladora es una declaración científica tan trascendental como la química misma, desglosando los tres primeros elementos que menciona: al Hierro de hecho le hemos declarado toda una Edad en la historia de la humanidad que va en promedio del 1200 a. c. al 500 a.c. cosa que podría pasar como simple, pero, el Platino y el Telurio fueron declarados elementos en el siglo XVIII, mismo siglo en que Antoine-Laurent de Lavoisier (1743-1794) padre de la química moderna, revolucionara el concepto de elemento, pero además las fechas de descubrimiento de ambos elementos son los más cercanos a las fechas de nacimiento y muerte del químico, 1735 y 1795 respectivamente, sí el Níquel fue descubierto en 1751 pero el Platino además de descubierto en 1735 también fue confirmado como metal en 1750.

Ahora veamos la forma en que termina la frase, que es parafrasea la declaración de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos hecha por Dimitry Ivánovich Mendeléyev en 1869, donde no solo ordenó los elementos conocidos, sino que también dejó los espacios para elementos desconocidos que llegarían a descubrirse, y las bases para los que llegarían a inventase.

Contextualizando: en 1933 que fue publicado sueños de la casa de la bruja, la tabla periódica solo contaba con 89 elementos conocidos, el de mayor peso atómico era el Uranio(92) dejando solo espacio para el 85 (Astato) y el 87 (Francio) que curiosamente fueron los 2 siguientes en descubrirse en 1940 y 1939 respectivamente. Entre 1925 y 1937 ningún elemento químico fue descubierto y coincide con el periodo en que surgió literariamente Cthulhu, el Necronomicón y La Llave de Plata.

Ese mismo año de 1933 Erwin Schrödinger y Paul Dirac recibieron el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de nuevas formas productivas de la teoría atómica que nos permitió vislumbrar más allá de los 118 elementos que conocemos ahora, una teoría para diseñar, identificar y crear nuevos elementos; así como cuando en el cine el ficticio Tony hijo de Howard crea un nuevo elemento que da energía a su armadura y así logra enfrentar no solo al hijo del rival de su padre sino también a esos nuevos seres extraterrestres que amenazan su planeta.

Probablemente podría pasar las horas y las páginas desmenuzando y limpiando los sueños de la casa de la bruja, como la relación de Gilman con Gilgamesh o la insistencia de referirse a los museos como lugares de referencia para las colecciones arqueológicas y fuentes de consulta directa; o la extraña coincidencia de una ciudad de arquitectura gótica llamada Arkham, incluso lo que considero una forzada referencia a sus contemporaneos Planck, Heisenberg y Einstein premios Nobel de física en 1918, 1932 y 1921 respectivamente, pero más afortunada y curiosa para mi es la universidad Miskatónika rival de Harvard en la ficción pero que ha trascendido a nuestra realidad al grado que algunos universitarios expiden credenciales y registros de subcampus, contando con páginas web y souvenires e incluso pudiendo ser registrada como universidad no solo en tu perfil de Facebook sino también en redes sociales que se consideran más serias como LinkedIn, en lo personal prefiero el lema antiguo “De la Ignorancia a la Sabiduría; de la Luz a la Oscuridad” con respecto al actual “un pequeño sacrificio por el saber”.

Howard Phillips Lovecraft, nació el 20 de agosto de 1890, murió a los 46 años el 15 de marzo de 1937, y es a mi parecer el autor de ciencia ficción con mayor influencia del género en la ficción y el inconsciente colectivo, tal vez no fue el primero en tener esas ideas pero si quien supo plasmarlas y crear una comunidad en torno, quizá porque también trabajó como escritor fantasma y así lo que podría considerarse una influencia entre sus compañeros o contemporáneos solo sea la extensión de su misma obra. ¿Para qué conformarse con escribir una o varias historias aisladas si podría construir su propio universo extendido en nuestra realidad?

 

* Ricardo Quit es divulgador científico miembro del Consejo Nacional para el Entendimiento Público de la Ciencia

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