22 octubre, 2020

Al sistema judicial le falta cumplir: Luis Cresencio Sandoval

La presencia de las Fuerzas Armadas en cumplimiento de sus misiones generales no significa militarización.” Luis Cresencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional

*La llamada puerta giratoria desmoraliza a las Fuerzas Armadas, afirma el secretario de la Defensa Nacional; en entrevista, asegura que la presencia de elementos castrenses en las calles no significa militarización

Jorge Fernández Méndez // excelsior.com.mx

En el combate al narcotráfico —tarea que no es exclusiva de las Fuerzas Armadas, sino de todas las instancias del Estado mexicano vinculadas con la seguridad, con la procuración y con la administración de justicia— “el sistema judicial es el que ha tenido más dificultades para cumplir sus funciones”.

Así lo expresó en entrevista exclusiva el general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional, quien defendió la labor de las Fuerzas Armadas en las calles, ahora respaldada legalmente, tras casi dos administraciones de lucha por certeza jurídica.

“En algunas ocasiones, quienes tienen que aplicar las leyes le buscan el camino para, de alguna manera, favorecer a la delincuencia; sin embargo, también se ha dado el caso que la delincuencia amenaza a quien en sus manos está aplicar la justicia”, indicó.

Señaló que otro lastre que afecta a la ciudadanía y además desmoraliza a los elementos castrenses que participan en las aprehensiones, es la llamada puerta giratoria, mediante la cual los criminales son liberados en los juzgados y vuelven a delinquir.

“Eso es una parte que falta afinar para poder tener mejores resultados y en la cual ya se ha trabajado en esta administración”, dijo.

Al destacar la disciplina, orden y procedimientos de las Fuerzas Armadas, el titular de la Sedena también aseguró que la participación del Ejército en tareas de seguridad pública no quiere decir militarización, “sobre todo porque no estamos en el gobierno para dirigir alguna parte que no sea nuestra especialidad”.

“Sistema judicial, el que menos cumple con sus funciones”

El secretario de la Defensa Nacional lamenta que quienes tienen que aplicar las leyes “le buscan el camino” para de alguna manera favorecer a la delincuencia.

Las Fuerzas Armadas seguimos realizando operaciones y cumpliendo tareas en beneficio de la seguridad, pero existen aspectos que nos ha encargado mucho el Presidente.

Primero, el respeto irrestricto a los derechos humanos y, segundo, la correcta aplicación de la Ley Nacional del Uso de la Fuerza, siendo muy enfático en ello”, dice el general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional.

Hablamos con el general secretario en los días finales de mayo, una entrevista que presentaremos completa, es muy amplia e involucra muchos otros temas, en un libro de muy próxima aparición en Grijalbo, sobre el futuro de la seguridad y el narcotráfico en nuestro país.

Cuando le preguntamos cuáles son los mayores desafíos en el ámbito de la seguridad, el general Sandoval sostiene que “las Fuerzas Armadas, como siempre, buscan cumplir con las misiones que les son asignadas basadas en su estructura, como la que hoy desarrollamos en actividades de seguridad pública”.

“Se continuarán realizando acciones contra el narcotráfico, dice, como se ha hecho, considerando que dichas acciones no son exclusivas de una institución, sino de todas las instancias del Estado Mexicano que tienen vinculación con la seguridad, con la procuración y con la administración de justicia, para poder obtener resultados positivos”. De estas instancias, sostiene el secretario de la Defensa, “el sistema judicial es el que ha tenido más dificultades para cumplir sus funciones”.

“Se hablaba, explica el secretario de la Defensa, de que hubo en su momento la puerta giratoria, donde entraban delincuentes por una puerta y salían por la otra; es decir, el delincuente que se logra detener entra y sale del juzgado, lo vuelven a ver en su comunidad o en las áreas donde acostumbra delinquir, aspecto que afecta demasiado a la ciudadanía. Es complicado, aunado a que, para las instituciones que directamente trabajan en la seguridad, como la Secretaría de la Defensa Nacional, representa una causa de desmoralización, porque nuestro personal detiene al delincuente, lo consigna y después es liberado; situación que sucede hasta en dos o tres ocasiones, minando el esfuerzo que se está haciendo, así como la moral para seguir trabajando. Eso es una parte que falta afinar para poder tener mejores resultados y en la cual ya se ha trabajado en esta administración”.

JFM: En términos de la justicia nos han platicado de una transformación, que se queda aún corta ante las exigencias. A nivel de la justicia federal se están haciendo ajustes muy importantes, pero cuando uno pasa de la justicia federal a la justicia en los estados hay zonas terroríficas.

LCS: Las leyes son aliadas estupendas para desarrollar nuestro trabajo, pero desafortunadamente en algunas ocasiones, quienes tienen que aplicar las leyes “le buscan el camino” para de alguna manera favorecer a la delincuencia; sin embargo, también se ha dado el caso que la delincuencia amenaza a quien en sus manos está aplicar la justicia.

“Le voy a contar una experiencia que tuve en Reynosa, Tamaulipas, cuando fui Comandante de Zona. Ahí, la delincuencia es más agresiva hacia las instituciones de seguridad, ya que enfrenta al Ejército, a la Marina y en la actualidad a la Guardia Nacional y las fuerzas estatales. Pero cuando inició el nuevo sistema penal acusatorio, ahí me percaté, primero, que no teníamos facultades para ser los primeros respondientes; segundo, el estado no tenía la suficiente fuerza policiaca para que nos apoyara y fueran los primeros respondientes; y tercero, no confiábamos en muchos de ellos”.

JFM: Debió ser muy complicado.

LCS: Encontramos un camino ideal en la parte judicial: con todos los jueces y ministerios públicos hicimos un frente común para poder salir adelante con el nuevo sistema penal, haciendo un esfuerzo para que no se presentara esta “puerta giratoria”; ahí empezó un momento importante de gran coordinación. Nos orientaron sobre la mejor manera de elaborar y hacer llegar los documentos y la información necesaria al Ministerio Público, para que éste los evaluara y así poder llevar a la justicia a los delincuentes.

“Al principio, desconocíamos cómo aplicar correctamente el sistema penal acusatorio; sin embargo, todos fuimos aportando experiencias para salir adelante; en la actualidad, ya que se conoce el sistema, algunos servidores públicos del sistema penal han encontrado el camino para evitar que los delincuentes vayan a prisión. Ése es un gran problema que persiste”.

JFM: Con las nuevas normas, ¿el Ejército, las Fuerzas Armadas ya pueden ser primer respondiente?

LCS: Sí, con la modificación a la Constitución, en el artículo 5 transitorio de las reformas constitucionales para la creación de la Guardia Nacional, ahí es donde nos dan la oportunidad, ya, de trabajar en el ámbito de la seguridad pública. Un transitorio por el que luchamos en la época del presidente Calderón, porque siempre se buscó tener una certeza jurídica para nuestra actuación.

Mi general Galván, en ese entonces secretario de la Defensa, buscó esa certeza; en la siguiente administración mi general Cienfuegos también la buscó.

“Bueno, con mi general Galván se impulsó una modificación a la Ley de Seguridad Nacional, que permaneció en el Senado durante un año y se aprobó con algunos aspectos que no habían sido considerados inicialmente, como que los presidentes municipales o los gobernadores iban a dirigir a las Fuerzas Armadas aunque nunca se contempló que fuera de esa manera”.

JFM: Aquella ley, como fue reformada en el Senado, se había convertido en una tremenda locura.

LCS: Sí, no era correcto, la Cámara de Diputados detuvo el proceso y al final no nos dieron el fundamento jurídico en la Ley de Seguridad Nacional. Viene la siguiente administración, seguimos operando así, sin protección legal y se hace otro esfuerzo por generar una Ley de Seguridad Interior en donde pudiéramos fundamentar la actuación de las Fuerzas Armadas en la Seguridad Pública; si bien avanzó, el Poder Legislativo al final decretó que era inconstitucional.

“Seguimos sin un marco jurídico, haciendo nuestra tarea con riesgos, con pérdidas de vidas, con heridos, dejando familias sin su ser querido, pero sin nada legal que nos protegiera.

“Así estuvimos años, nos parecía inconcebible cómo, siendo el Ejército la fuerza que más estaba trabajando, que no se nos apoyara. Yo, afortunadamente tuve la oportunidad de participar en las dos ocasiones en que se intentó modificar la Ley de Seguridad Nacional y crear la Ley de Seguridad Interior, se me hacía increíble cómo había sectores de la sociedad que no querían nada de ese tipo de cosas cuando estábamos viviendo condiciones extremas en donde necesitábamos de esa parte legal; pero, bueno, todo eso pasó, nunca nos dieron lo que siempre, tanto mi general Galván como mi general Cienfuegos, pidieron.

“En esta administración se dio de una manera fácil porque el señor Presidente entendió perfectamente cuál era la necesidad que teníamos para no exponernos y para obviamente tener la facultad legal de actuar.

“Además, se logró con algo muy sencillo, no con una ley sino con un artículo transitorio que nos da respaldo legal. Con uno, dos o tres renglones, que es lo que abarca ese transitorio, se logró lo que en tantos años no pudimos.

“Claro, al principio empezamos a tener problemas con la parte ministerial y la parte judicial, porque no estaba operacionalizado ese transitorio, por lo cual no teníamos la facultad plena para ser primer respondiente.

“Se tenía que establecer el acuerdo del 11 de mayo de 2020, por lo que se dispone de la Fuerza Armada permanente para llevar a cabo tareas de seguridad pública, se otorga a las Fuerzas Armadas certeza jurídica para actuar en seguridad pública; este acuerdo emitido por parte del señor Presidente es algo que simplemente estaba detenido. Ahora, este acuerdo nos da las facultades para poder ser primer respondientes, para poder ya no nada más realizar una detención en flagrancia, sino para hacer otro tipo de actividades en el ámbito de la seguridad pública que nos permitan actuar contra la delincuencia, dentro del marco del derecho y respeto a los derechos humanos”.

JFM: A mí no deja de asombrarme cómo se habla de la militarización del país, como si no estuviéramos en una situación concreta, como si las fuerzas militares no intervinieran en el tema de seguridad desde hace años porque no hay otra forma de controlarlos, las policías estatales, salvo una u otra excepción, son una zona de desastre, las municipales no hablemos, no hay otra forma, desgraciadamente no hay otro método más que la participación militar.

LCS: Sí, desafortunadamente algunos sectores de la sociedad mexicana están en contra y usan el concepto de la militarización, pero, en realidad, no es que donde estemos exista, es que a veces para cumplir nuestras misiones generales se necesita orden, disciplina y procedimientos. Cuando fuimos a la Cámara de Senadores, se trató este tema y había quienes estaban en contra de que participáramos en la Guardia Nacional; al respecto, yo les planteaba, primero, que no era militarización; y segundo que lo que queríamos era formar un cuerpo civil, pero precisamente basado en valores, virtudes y en la disciplina que tenemos para que funcionara.

“Les di a conocer muchos ejemplos de cómo las Fuerzas Armadas han tenido una excelente actuación, además, les planteé que cómo era posible que tuvieran tanta confianza en nosotros por la aplicación del Plan DN-III-E, y no para participar en la Guardia Nacional, cuando una institución y no nada más las Fuerzas Armadas, hasta una empresa cuando tiene disciplina, orden y procedimientos, lo más seguro es que sea una empresa exitosa; se podrían aplicar principios que a lo mejor se pueden identificar como militares, porque tienen esa peculiaridad, pero al final sigue siendo una empresa civil. Así son las Fuerzas Armadas, tienen eso: obediencia, disciplina y control.

“La presencia de las Fuerzas Armadas en cumplimiento de sus misiones generales no significa militarización, sobre todo porque no estamos en el gobierno para dirigir alguna parte que no sea nuestra especialidad”.

JFM: Quien haya vivido en Sudamérica o Centroamérica en los años 60, 70, lo puede comprobar: eso sí era militarización. A veces no hay ni la más remota comparación de lo que fue la militarización en esos países, respecto a lo que vivimos en México, donde además se dan estas medidas por una exigencia nacional. A mí me asombra que algunos amigos legisladores, cuando hablamos estos temas, dicen que se vaya el Ejército, que se vaya la Guardia Nacional, que se queden con la policía, no hay forma.

Y la gente es la primera que quiere esa presencia.

LCS: Así es, la gente apoya nuestra presencia que no ha sido de tres o cuatro años, sino de 13 o 14 años en una estrategia para combatir a la delincuencia; tiempo durante el cual los gobiernos estatales no aprovecharon para fortalecer su estructura de seguridad pública.

JFM: Y es que la necesidad de esta reforma legal y de darle atribuciones al Ejército y la negativa de otorgarla, fue de la mano con la negativa de construir fuerzas policiales estatales que pudieran encargarse de esa tarea, era más fácil decir, oiga, General, mándeme cinco mil elementos.

LCS: Si, era más fácil pedirle apoyo al gobierno federal en turno, que generar una estructura de seguridad competente, hay estados que lo han hecho, que lo hicieron y que tienen una fortaleza importante. Me atrevería a decir Coahuila, Nuevo León y Yucatán.

JFM: ¿Ve posibilidades de que todo esto se pueda sacar adelante? Si no se saca adelante legalmente, sin una norma que obligue a los estados a tener una policía estandarizada, con criterios homogéneos con las demás policías, con la Guardia Nacional, ¿se puede transformar todo este panorama?

LCS: Yo creo que sí se puede lograr, pero aquí se requiere de la voluntad política, es decir, que los gobiernos estatales y municipales participen de manera contundente, de lo contrario será difícil; sin embargo, dentro de la gran estrategia de seguridad, la Guardia Nacional es un proyecto prioritario establecido por el Presidente,
considerando su presencia en todo el territorio nacional generando condiciones de seguridad; tanto Sedena como Semar estamos apoyándola en todo y esforzándonos por que sus efectivos crezcan y sea en un momento la fuerza policial más grande e importante de nuestro país y puedan cubrir la gran extensión territorial que tenemos.

JFM: Es imposible. Por más que crezca la Guardia Nacional, por más que la Secretaría ayude con elementos y con trabajo, si no hay policías locales, no se puede, hay tareas que ni el Ejército ni la Guardia Nacional pueden realizar, ni la Marina, lo tiene que realizar una policía local, asentada en el lugar.

LCS: Así es, ése es un eslabón casi inexistente, que debería de estar bien reforzado, toda vez que es donde inicia la seguridad de los ciudadanos por el estrecho contacto con ellos. Pero es una situación que no se presenta.

JFM: Vamos a otro tema. ¿Cómo entendió el Presidente, que fue tan crítico, hasta la campaña electoral qué era el Ejército, cómo cambia el Presidente su relación con el Ejército?

LCS: Aquí fue importante que le proporcionamos al señor Presidente información objetiva sobre la actuación de las Fuerzas Armadas lo que le permitió conocer más de cerca lo que somos y nuestra lealtad institucional, de esta manera en menos de dos meses estableció que somos un pilar fundamental de su gobierno y del Estado mexicano, concepto que otros Presidentes han expresado hasta el final de su administración.

“Desafortunadamente para nuestra institución, algunos sectores de la sociedad desconocen lo que somos. De hecho, a partir de la administración de mi general Galván es que tuvimos un mayor acercamiento a la sociedad para que nos conocieran mejor, ya que éramos un sector sumamente cerrado, continuando con esta política con mi general Cienfuegos; asimismo, es que durante su administración todos los presidentes han llegado a reconocer que representamos un pilar fundamental de su gobierno y del Estado mexicano.

“El señor Presidente, a los dos meses de haber iniciado su administración hizo esa mención y nos envió por escrito ese reconocimiento, el cual lo tenemos como lema en todos los organismos del Instituto Armado; él tuvo una gran apertura para que nosotros pudiéramos mostrarle lo que somos como institución y por ello sólo necesitó de dos meses para acrecentar su empatía hacia las Fuerzas Armadas.”

JFM: Una última pregunta sobre la seguridad. Yo soy de los que creen que aquello de “abrazos, no balazos” queda muy bien como consigna, pero a la hora de aplicarlo en materia de seguridad no es muy eficiente, tiene que haber algo diferente, se tiene que cambiar.

LCS: Las Fuerzas Armadas seguimos realizando operaciones y cumpliendo tareas en beneficio de la seguridad, pero existen aspectos que nos ha encargado mucho el Presidente. Primero, el respeto irrestricto a los derechos humanos y segundo la correcta aplicación de la Ley Nacional del Uso de la Fuerza, siendo muy enfático en ello.

“Sobre esta nueva Ley del Uso de la Fuerza, es otro instrumento jurídico que no teníamos y que se generó en esta administración, este instrumento jurídico ha sido muy importante en el actuar de nuestro personal. Teníamos un procedimiento sistemático de operar para el uso de la fuerza, que desgraciadamente para el ministerio público no constituía un documento para basar nuestra respuesta de actuación y nos metíamos en problemas. Hoy en día, tenemos esa ley que regula el actuar de nuestro personal, dándole la certeza jurídica que antes no existía.

“No obstante, al insistir en el respeto a los derechos humanos, se generó entre las tropas una confusión que los hizo titubear al actuar en ciertos casos, teniendo como consecuencia agresiones por parte de algunas personas detractoras de la ley.

“Pero ésa no fue una instrucción del señor Presidente, jamás indicó que nos dejáramos golpear; al contrario, expresó su preocupación por esos hechos, manifestando que no podíamos seguir permitiendo que golpearan a nuestros soldados; al respecto, le comenté que se había generado una confusión en la actuación del personal y el respeto a los derechos humanos, por lo que nos dimos a la tarea de aclarar algunas cosas en cuanto a qué era el respeto a los derechos humanos y qué era la aplicación de la Ley Nacional del Uso de la Fuerza.

“Nuestro personal lo entendió y no ha habido más de esos casos. Cuando se presenta algún intento de agresión se ha aplicado la Ley del Uso de la fuerza, logrando dispersar a esas personas. Es así que el respeto a los derechos humanos y el apego a la Ley del Uso de la Fuerza ha sido una gran diferencia en la actuación del personal militar.

“Otro aspecto más que nos encargó el Presidente fue moderar la letalidad durante la actuación de las tropas, de acuerdo con las circunstancias, privilegiando el respeto a la vida como el principal de los derechos de las personas.

“Fui comandante en Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí”, concluye el general Sandoval, “eso me dio experiencia, me permitió conocer de cerca el trabajo del personal militar, así como saber qué es a lo que se enfrentan, sus necesidades, palpar inclusive su temor, palpar también su arrojo, porque todos los que operan cualquiera que sea el área saben que salen del cuartel, despliegan y tienen el riesgo de perder la vida”, dijo.

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