12 julio, 2020

¿Nueva normalidad?

Imagen: Carmen Vivas // https://www.elindependiente.com/

¡Por que esté espacio es para ti!

Por: Jatzume Hernández

Van 13 mil muertes por Covid -19 en México, hasta el pasado 05 de junio del presente año. Siendo la ciudad de México la más afectada de todo el país. Se espera que para principios de agosto se llegue hasta 16.795 muertes causadas por este virus, según un informe publicado en mayo por el Instituto de Medición y Evaluación de la Salud en la Universidad de Washington. Mientras se percibe alrededor de todo el país Incertidumbre, incredibilidad, preocupación y desesperanza.

Pues resulta que dice nuestro señor Presidente que ya acabo la pandemia, que todos podemos estar tranquilos y por el otro lado Hugo López Gatell, secretario de salud nos dice que estamos esperando el pico más alto de contagios en todo el país. Entonces ¿Qué pasa? ¿a quién le hacemos caso? No es que no queramos continuar con la vida que teníamos ¿pero a costa de qué?

Desde enero del presente año, sabíamos que el virus estaba rondando en China, y que los contagios comenzaban a multiplicarse alrededor de la misma. También que si dejábamos entrar a un solo extranjero teníamos grandes probabilidades de contagio. Sin embargo, nuestros emblemáticos líderes gubernamentales omitieron esa parte dentro de sus prioridades, asegurando que si llegar a suceder (como en una dimensión alterna) contábamos con la economía y la infraestructura adecuada y sustentada para librar la situación.

Los resultados evidentemente no dicen lo mismo. Mientras suben el número de contagios en todo el país, disminuye la economía de su población. Es que es absurdo que no se pudo contener la situación desde el principio. México parecía indolente ante la situación mundial. Países vecinos cerraron fronteras, cerraron turismo y nuestro “cabecita de algodón” – dándole la bienvenida a cuanto extranjero quisiera, con un escaso protocolo de salud.

Ahora México sufre las consecuencias de esa indolencia. La sociedad se encuentra en una situación poco favorable. Se encuentra dividida. Por un lado, tenemos a todas las personas que tienen la posibilidad de mantenerse en casa para evitar contagios y propagación de la enfermedad. Pero hay que reconocer que no todos tienen esa posibilidad. Por otro lado, tenemos a las personas que viven al día por tener un trabajo informal, los cuales no pueden dejar de salir a las calles para intentar sustentar su casa día a día.

Lo que me lleva a una tercera sección, todos aquellos que por la epidemia se han quedado sin trabajo y sustento. Es muy fácil hablar “quédate en casa” y no porque este mal, es solo que en México señor Presidente, no existen políticas públicas que ayuden o beneficien a este sector desprotegido de la población. Pues resulta que “siempre no” tenemos las medidas y la economía para confrontar esta pandemia.

Ocultar a la sociedad el número de muertes, las cuales el mismo Gatell ha dicho en varias ocasiones dentro de sus conferencias matutinas que “es difícil tener la relación exacta de las mismas” Entonces ahora ¿a qué estamos jugando? Con la imposición de “la nueva normalidad”, la gente podrá seguir saliendo para sustentar su casa, pero existirán indudablemente mayores contagios, pues los que trataban de respetar la cuarentena ya tienen el permiso para salir nuevamente.

Sin embargo, al existir más contagios. Los hospitales se saturarán (más de lo que ya están) y seguirán sin brindar la atención que se requiere. Según New York Times, en un artículo publicado el 28 de mayo titulado “no es el virus; los hospitales rotos de México también se convierten en asesinos”, habla sobre las muertes de algunos pacientes que fallecen por negligencia o errores que se pudieron evitar fácilmente, dejando al rojo vivo la situación de muchos hospitales en México. Y no es que piense que tienen la culpa los doctores, solo que es imposible que puedan desempeñar un buen trabajo con tanta austeridad.

Definitivamente, se aproxima una ola tormentosa para el país. Hay que estar preparados para esta nueva normalidad, así como para las nuevas imposiciones de nuestro querido “cabeza de algodón”. Hay que reflexionar más sobre lo que estamos haciendo. Informarse hace la diferencia. Por el momento no me queda más que decirles:

Bienvenidos a su nueva normalidad.

A %d blogueros les gusta esto: