7 julio, 2020

Los Caifanes

Alberto Peralta Merino || @catulo63

En el sustrato clásico del proceso de introspección radica la vigencia de su actualidad

La novela Cambio de Piel tiene a Cholula como escenario del nudo central de su trama, siendo el recorrido por la vida nocturna de los cabarets de barrio de la Ciudad de México uno de sus episodios claves y fundamentales.

Episodio que cobraría vida autónoma en la trama del libreto cinematográfico de la cinta de Juan Ibáñez, Los Caifanes.

Jugando con los símbolos claves que determinan el sentido de la existencia, Carlos Fuentes retrata en una noche de farra el proceso de introspección en la conciencia.

Camino que ha tenido como modelo a seguir, desde los viajes de Dante guiado por Virgilio y Beatriz, hasta el periplo de un día en el camino a casa que se describe en el Ulises de Joyce ; el “libro de los viajes místicos” que compusiera Ibn Arabí en el reino cordobés de los Omeyas.

El momento de tránsito del México tradicional caracterizado por la pobreza a una modernidad de moldes estereotipados y mediocres en la que actualmente vivimos, es materia de reflexión en las páginas de Cambio de Piel, momento que habiendo quedado atrás irremisiblemente, no por ella condena por ello al envejecimiento a la novela de Carlos Fuentes y por ende al libreto de la cinta de Juan Ibáñez.

En el sustrato clásico del proceso de introspección radica la vigencia de su actualidad, introspección que permite en una noche de trasgresión asomarse a los personajes centrales, Paloma y el “Estilos” a los abismos de la transgresión que rompe con límites y cartabones.

Los circunda, “el diablo”, presente en el cabaret “el géminos” y en la persona del billetero que se aparece a media noche en el patio de una vecindad; así como la muerte, representada por la vieja prostituta amiga del “gato” y que es caracterizada por la actriz Tamara Garina; en una palabra, los circundan los “enemigos del alma”: mundo, demonio y carne.

Mi madre solía recordar su amistad de infancia con Julissa durante los años de internado infantil en el colegio británico Elizabeth Brooks, recordaba incluso la había visitado en su debut en escena representando La Verdad Sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón, y solía decir que era una niña llena de afectividad y sumamente rebelde, características que claramente se denotan en el personaje que actúa en Los Caifanes.

A la fecha, Ernesto Gómez Cruz y Julia Isabel del Llano Macedo son los únicos supervivientes de aquel elenco de actores que caracterizarían en la cinta filmada en la temporada navideña de 1966, una trama que se llegó a considerar de un grado extremo de transgresión, la cual, en su lectura profunda sigue conservando a cabalidad hasta nuestros días.

 

 

Artículo recuperado de SDPnoticias y se publica con el permiso del autor.

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